Pero si encerramos a ese hombre en un manicomio, ¿dónde metemos a Los Del Río? No existen muros suficientemente gruesos para contener su LOCURA
miércoles, noviembre 10, 2010
Un mundo racional
En un mundo racional, un hombre disfrazado de hechicero que afirmara ser el representante en la Tierra de una entidad superior estaría encerrado en un manicomio.
Pero si encerramos a ese hombre en un manicomio, ¿dónde metemos a Los Del Río? No existen muros suficientemente gruesos para contener su LOCURA
Pero si encerramos a ese hombre en un manicomio, ¿dónde metemos a Los Del Río? No existen muros suficientemente gruesos para contener su LOCURA
lunes, septiembre 06, 2010
Dinero
Hace un par de años Los Punsetes me propusieron hacer un videoclip para una de las canciones de su primer disco. Pero, claro, entonces no eran NADIE. No fue hasta hace unos meses, al ver que podía aprovecharme de su éxito, cuando decidí ponerme manos a la obra. El resultado es una delicia que disfrutarán los amantes del género chico. En definitiva: un videoclip for the lovers.
Para su realización se emplearon doce helicópteros y se sacrificaron sesenta carneros
Dinero
Para su realización se emplearon doce helicópteros y se sacrificaron sesenta carneros
Dinero
miércoles, junio 30, 2010
Con visado de calle
Entrevista en el programa "Con visado de calle", de cultural.es, en la que llevo la misma ropa que en los dos vídeos anteriores. Y la misma empanada mental.
Los tres se grabaron el mismo día. Que quede claro.
A partir del minuto 11:22
Los tres se grabaron el mismo día. Que quede claro.
A partir del minuto 11:22
martes, junio 29, 2010
Falta definición
Entrevista de Kikol Grau para el catálogo de Hamaca en la que digo LO MISMO DE SIEMPRE. No sé por qué coño vuelvo a contar esa CHORRADA de la cámara de Canarias que ni interesa ni tiene puta gracia. Deben de ser los NERVIOS
Falta Definición 02: Alberto González Vázquez (Querido Antonio) from HAMACA on Vimeo.
martes, junio 22, 2010
Código fuente audiovisual
Proyección celebrada en el Festival Zemos 98 de Sevilla el 20 de marzo de 2010
miércoles, febrero 03, 2010
viernes, enero 22, 2010
jueves, enero 21, 2010
miércoles, agosto 26, 2009
Amor de verano
A veces me pongo sentimental y tengo arrebatos de sinceridad. Esta tarde, con este calor, me he acordado de María.
Conocí a María en Sevilla, en agosto. Era unos años mayor que yo, no recuerdo cuántos. Los suficientes para que tuviéramos que mantener nuestro amor en secreto. Nos refugiábamos en la clandestinidad de los bosques colindantes. Paseábamos cogidos de la mano por los senderos del Monte de Triana o del Pinar del Rosario. Escogíamos las horas de menor tránsito, que solían coincidir con las de mayor sofoco. Caminábamos un trecho y nos tumbábamos bajo los pinos a descansar. Me recostaba sobre un árbol y ella se abrazaba a mí. Un día le pedí que me cantara.
—Cántame —le dije—. Cántame.
Y abrazada a mi cintura me cantó, a la sombra de los pinos.
Y después me hizo una paja
Conocí a María en Sevilla, en agosto. Era unos años mayor que yo, no recuerdo cuántos. Los suficientes para que tuviéramos que mantener nuestro amor en secreto. Nos refugiábamos en la clandestinidad de los bosques colindantes. Paseábamos cogidos de la mano por los senderos del Monte de Triana o del Pinar del Rosario. Escogíamos las horas de menor tránsito, que solían coincidir con las de mayor sofoco. Caminábamos un trecho y nos tumbábamos bajo los pinos a descansar. Me recostaba sobre un árbol y ella se abrazaba a mí. Un día le pedí que me cantara.
—Cántame —le dije—. Cántame.
Y abrazada a mi cintura me cantó, a la sombra de los pinos.
Y después me hizo una paja
martes, agosto 25, 2009
Florentino Pérez
—Le conocí en el rodaje de El largo y cálido verano. Y desde entonces no nos separamos nunca. Habría querido morir en sus brazos, pero él ha acabado muriendo en los míos. Supongo que era el desenlace alternativo previsto.
Florentino Pérez hizo una pausa para secarse las lágrimas y prosiguió:
—No me quejo, al contrario, me siento agradecido. Hemos compartido una larga vida juntos. Es mucho más de lo que nunca me habría atrevido a soñar.
Florentino titubeó y se hizo un extraño silencio. Un empleado del club se acercó al atril.
—¿Se encuentra bien, Don Florentino?
Florentino agitó una mano como quien espanta una mosca y regresó al micrófono.
—A continuación, Don Alfredo Di Stefano, Presidente de Honor de esta casa, hará entrega a Cristiano Ronaldo de la camiseta que lucirá durante las cinco próximas temporadas
Florentino Pérez hizo una pausa para secarse las lágrimas y prosiguió:
—No me quejo, al contrario, me siento agradecido. Hemos compartido una larga vida juntos. Es mucho más de lo que nunca me habría atrevido a soñar.
Florentino titubeó y se hizo un extraño silencio. Un empleado del club se acercó al atril.
—¿Se encuentra bien, Don Florentino?
Florentino agitó una mano como quien espanta una mosca y regresó al micrófono.
—A continuación, Don Alfredo Di Stefano, Presidente de Honor de esta casa, hará entrega a Cristiano Ronaldo de la camiseta que lucirá durante las cinco próximas temporadas
lunes, agosto 17, 2009
El cantante de La Unión
Jim Morrison,
Janis Joplin,
Michael Jackson,
Kurt Cobain,
el cantante de La Unión.
Osama Bin Laden,
Adolf Hitler,
Lucifer,
el cantante de La Unión.
Pitágoras,
Albert Einstein,
Alexander Graham Bell,
el cantante de La Unión.
Maradona,
Cruyff,
Pelé,
el cantante de La Unión.
Janis Joplin,
Maradona,
Lucifer,
el cantante de la unión
de qué
Janis Joplin,
Michael Jackson,
Kurt Cobain,
el cantante de La Unión.
Osama Bin Laden,
Adolf Hitler,
Lucifer,
el cantante de La Unión.
Pitágoras,
Albert Einstein,
Alexander Graham Bell,
el cantante de La Unión.
Maradona,
Cruyff,
Pelé,
el cantante de La Unión.
Janis Joplin,
Maradona,
Lucifer,
el cantante de la unión
de qué
sábado, abril 04, 2009
Socorro
Cuánta VILEZA. Lanzo un grito desesperado de SOCORRO y ustedes intentan hacerme cruzar la estrecha línea que me separa de la locura a DENTELLADAS. Como HIENAS. No me encuentro bien. Mi mujer me ha abandonado. Mis inversiones no marchan como esperaba. Y esta mañana he recibido la noticia de que debo llevar pañales durante el resto de mi vida. Y sin embargo he salido a la calle con la mejor de mis sonrisas. Tratando de ser positivo. Procurando convencerme de que tal vez todo esto sea PARA MEJOR.
Un niño con la cara manchada de hollín me ha pedido una moneda en el subterráneo.
"Lo siento, pequeño", le he dicho. "Sólo tengo este billete y es todo lo que tengo para llegar a fin de mes".
El niño ha empezado a toser. Después ha sacado una navaja, me la ha clavado en el hígado y ha echado a correr. Ni siquiera se ha llevado el billete.
No, éste no ha sido un buen día. Ha sido un día regular
Un niño con la cara manchada de hollín me ha pedido una moneda en el subterráneo.
"Lo siento, pequeño", le he dicho. "Sólo tengo este billete y es todo lo que tengo para llegar a fin de mes".
El niño ha empezado a toser. Después ha sacado una navaja, me la ha clavado en el hígado y ha echado a correr. Ni siquiera se ha llevado el billete.
No, éste no ha sido un buen día. Ha sido un día regular
domingo, marzo 08, 2009
jueves, enero 22, 2009
jueves, enero 15, 2009
sábado, septiembre 06, 2008
jueves, septiembre 04, 2008
miércoles, septiembre 03, 2008
sábado, agosto 23, 2008
miércoles, agosto 20, 2008
Costumbrismo
“Hoy han puesto el Sol en mi calle”, dice Doña Teresa cuando entra en el bar.
“Están haciendo una película”, dice don Anselmo.
Un foco enorme ilumina toda la calle. Un hombre tocado con sombrero de paja da indicaciones a un grupo de técnicos.
“Ése es el director”, dice Isabelita.
“Qué sofoco”, dice Doña Felisa abanicándose con la Guía del Ocio.
Al otro lado de la calle una maquilladora rocía con un spray la cara de Juan Echanove.
“Es mucho más guapo en persona”, murmura Don Celestino.
Doña Felisa y Don Anselmo intercambian una mirada.
“Mamá, cuando cierro los ojos veo manchas”.
“No mires a ese foco, que te vas a quedar ciego”.
“Niño, ¿cuántos dedos hay aquí?”, dice Don Julián, que ya va por el sexto aguardiente.
“¡Viene hacia aquí!”, dice Isabelita.
Juan Echanove cruza la calle y entra en el bar. Los clientes contienen el aliento.
“Póngame un quinto, por favor”, dice el actor sentándose en un taburete.
Don Celestino saca un botellín de la cámara frigorífica a toda velocidad. Está tan nervioso que al ponerlo encima de la barra el cristal se rompe. Don Celestino no puede contener un grito de dolor.
“¿Está usted bien?”, pregunta el actor.
“Estoy bien, estoy bien”, dice Don Celestino mientras intenta atajar la hemorragia con una servilleta.
“Eso no tiene buena pinta”, dice Don Marcial.
“No es nada…”.
Don Celestino saca otro quinto de la cámara y lo abre a duras penas. Coloca la botella medio ensangrentada frente a Juan Echanove.
“Oiga, a lo mejor debería dejar que le vieran en urgencias”, dice el actor. “Se ha pegado usted un buen tajo”.
“Eso estaba diciendo yo”, apostilla Don Marcial.
“No es nada, de verdad”, dice Don Celestino.
Juan Echanove echa un trago y sus labios quedan teñidos de carmesí.
“Échele un poco de agua oxigenada por lo menos”, dice el actor.
“Qué agua oxigenada ni qué agua oxigenada. A este hombre tiene que verlo un médico, que está sangrando como un cochino”, dice Doña Felisa.
“Vamos, Don Celestino, que le acerco en un momento con la furgoneta”, dice Don Anselmo.
“Que no voy al médico, que es un corte de nada…”.
Don Celestino trastabilla detrás de la barra y tiene que apoyarse en una repisa para no perder el equilibrio.
“¿No ve que se está mareando?”, dice Doña Felisa.
“Vamos, Don Celestino, no se haga el valiente”, insiste Don Anselmo.
“Haga caso, hombre”, dice Don Marcial.
“¿Pero si voy al hospital me harán ANÁLISIS?”, dice Don Celestino. “No quiero que me hagan ANÁLISIS”.
“Qué análisis le van a hacer, hombre. Le pondrán unos puntos y Santas Pascuas”, responde Don Anselmo.
Don Celestino sale de la barra y abandona el local cogido del brazo de Don Anselmo. Juan Echanove apura el quinto y se marcha detrás de ellos. El actor da una palmada en el hombro de Don Celestino y cruza la calle para regresar a su trabajo.
El local ha quedado en silencio.
“Se ha ido sin pagar”, dice Don Julián

“Están haciendo una película”, dice don Anselmo.
Un foco enorme ilumina toda la calle. Un hombre tocado con sombrero de paja da indicaciones a un grupo de técnicos.
“Ése es el director”, dice Isabelita.
“Qué sofoco”, dice Doña Felisa abanicándose con la Guía del Ocio.
Al otro lado de la calle una maquilladora rocía con un spray la cara de Juan Echanove.
“Es mucho más guapo en persona”, murmura Don Celestino.
Doña Felisa y Don Anselmo intercambian una mirada.
“Mamá, cuando cierro los ojos veo manchas”.
“No mires a ese foco, que te vas a quedar ciego”.
“Niño, ¿cuántos dedos hay aquí?”, dice Don Julián, que ya va por el sexto aguardiente.
“¡Viene hacia aquí!”, dice Isabelita.
Juan Echanove cruza la calle y entra en el bar. Los clientes contienen el aliento.
“Póngame un quinto, por favor”, dice el actor sentándose en un taburete.
Don Celestino saca un botellín de la cámara frigorífica a toda velocidad. Está tan nervioso que al ponerlo encima de la barra el cristal se rompe. Don Celestino no puede contener un grito de dolor.
“¿Está usted bien?”, pregunta el actor.
“Estoy bien, estoy bien”, dice Don Celestino mientras intenta atajar la hemorragia con una servilleta.
“Eso no tiene buena pinta”, dice Don Marcial.
“No es nada…”.
Don Celestino saca otro quinto de la cámara y lo abre a duras penas. Coloca la botella medio ensangrentada frente a Juan Echanove.
“Oiga, a lo mejor debería dejar que le vieran en urgencias”, dice el actor. “Se ha pegado usted un buen tajo”.
“Eso estaba diciendo yo”, apostilla Don Marcial.
“No es nada, de verdad”, dice Don Celestino.
Juan Echanove echa un trago y sus labios quedan teñidos de carmesí.
“Échele un poco de agua oxigenada por lo menos”, dice el actor.
“Qué agua oxigenada ni qué agua oxigenada. A este hombre tiene que verlo un médico, que está sangrando como un cochino”, dice Doña Felisa.
“Vamos, Don Celestino, que le acerco en un momento con la furgoneta”, dice Don Anselmo.
“Que no voy al médico, que es un corte de nada…”.
Don Celestino trastabilla detrás de la barra y tiene que apoyarse en una repisa para no perder el equilibrio.
“¿No ve que se está mareando?”, dice Doña Felisa.
“Vamos, Don Celestino, no se haga el valiente”, insiste Don Anselmo.
“Haga caso, hombre”, dice Don Marcial.
“¿Pero si voy al hospital me harán ANÁLISIS?”, dice Don Celestino. “No quiero que me hagan ANÁLISIS”.
“Qué análisis le van a hacer, hombre. Le pondrán unos puntos y Santas Pascuas”, responde Don Anselmo.
Don Celestino sale de la barra y abandona el local cogido del brazo de Don Anselmo. Juan Echanove apura el quinto y se marcha detrás de ellos. El actor da una palmada en el hombro de Don Celestino y cruza la calle para regresar a su trabajo.
El local ha quedado en silencio.
“Se ha ido sin pagar”, dice Don Julián

sábado, agosto 16, 2008
viernes, agosto 15, 2008
martes, agosto 12, 2008
sábado, agosto 09, 2008
viernes, agosto 08, 2008
jueves, agosto 07, 2008
miércoles, agosto 06, 2008
viernes, julio 25, 2008
jueves, julio 24, 2008
miércoles, julio 23, 2008
martes, julio 22, 2008
lunes, julio 21, 2008
viernes, julio 18, 2008
domingo, julio 06, 2008
viernes, junio 27, 2008
jueves, junio 26, 2008
lunes, junio 23, 2008
domingo, junio 22, 2008
sábado, junio 21, 2008
miércoles, mayo 21, 2008
domingo, mayo 04, 2008
sábado, mayo 03, 2008
viernes, mayo 02, 2008
jueves, mayo 01, 2008
domingo, abril 13, 2008
Juan Echanove
Luis me invita a la inauguración de una joyería. Su estudio ha diseñado la reforma del local y ha organizado un cocktail para celebrarlo.
—¿Podrías intentar convencer a Nacho y a Borja de que se pasen? He intentado hablar con ellos pero están siempre ocupados.
Sólo consigo que me acompañe Nacho. Borja está haciendo trabajo de investigación para su película y ese día asiste a un seminario sobre energías renovables en Toledo.
Acudimos directamente al bar en el que se celebra el cocktail. La edad media de los invitados es de ciento cincuenta años. Luis está de pie encima de un altavoz hablando por un micrófono. Informa a los asistentes de que al final de la noche participarán en el sorteo de un diamante. Saludamos a Pablo, el socio de Luis. Nos pide que le acompañemos. Nos conduce a otra sala y nos presenta a Ana Botella. Los camareros se pasean ofreciendo vino y canapés. Para relajarme, cojo las copas de dos en dos.
Jorge Berlanga y Juan Echanove están charlando en una esquina. Nacho saluda a Jorge Berlanga. Juan Echanove se acerca a mí.
—He leído ese texto que publicaste en tu blog —dice—. Me parece intolerable, —continúa, agitando sus manos minúsculas delante de mi cara—. Te exijo —grita—, te exijo que me trates como merezco.
Todo el mundo nos mira.
—¡Trátame como merezco!
No sé qué decir. Me encojo de hombros.
—Trátame como a una puta.
Doy un paso atrás. Juan Echanove se echa encima de mí e intenta besarme. Le rechazo con un empujón, cae de rodillas en el suelo y se echa a llorar.
—Déjame doscientos euros —suplica, abrazado a mi pierna.
Consigo zafarme y hago que se incorpore. Le conduzco a la barra, lejos de la gente. Juan Echanove cierra los ojos, extiende los brazos y empieza a moverse al ritmo de la música, como en trance.
—¿Qué quieres tomar? —digo.
Me arrebata la copa y se la bebe de un trago.
—Escúchame un minuto —dice, mirándome fijamente a los ojos—. Los esclavos hacen nuestro trabajo.
Me siento en un taburete y pido dos copas de vodka.
—A veces me gustaría poder desplazarme sin tocar el suelo —dice.
—Eso se llama volar.
—Sí —dice—. Eso se llama volar
—¿Podrías intentar convencer a Nacho y a Borja de que se pasen? He intentado hablar con ellos pero están siempre ocupados.
Sólo consigo que me acompañe Nacho. Borja está haciendo trabajo de investigación para su película y ese día asiste a un seminario sobre energías renovables en Toledo.
Acudimos directamente al bar en el que se celebra el cocktail. La edad media de los invitados es de ciento cincuenta años. Luis está de pie encima de un altavoz hablando por un micrófono. Informa a los asistentes de que al final de la noche participarán en el sorteo de un diamante. Saludamos a Pablo, el socio de Luis. Nos pide que le acompañemos. Nos conduce a otra sala y nos presenta a Ana Botella. Los camareros se pasean ofreciendo vino y canapés. Para relajarme, cojo las copas de dos en dos.
Jorge Berlanga y Juan Echanove están charlando en una esquina. Nacho saluda a Jorge Berlanga. Juan Echanove se acerca a mí.
—He leído ese texto que publicaste en tu blog —dice—. Me parece intolerable, —continúa, agitando sus manos minúsculas delante de mi cara—. Te exijo —grita—, te exijo que me trates como merezco.
Todo el mundo nos mira.
—¡Trátame como merezco!
No sé qué decir. Me encojo de hombros.
—Trátame como a una puta.
Doy un paso atrás. Juan Echanove se echa encima de mí e intenta besarme. Le rechazo con un empujón, cae de rodillas en el suelo y se echa a llorar.
—Déjame doscientos euros —suplica, abrazado a mi pierna.
Consigo zafarme y hago que se incorpore. Le conduzco a la barra, lejos de la gente. Juan Echanove cierra los ojos, extiende los brazos y empieza a moverse al ritmo de la música, como en trance.
—¿Qué quieres tomar? —digo.
Me arrebata la copa y se la bebe de un trago.
—Escúchame un minuto —dice, mirándome fijamente a los ojos—. Los esclavos hacen nuestro trabajo.
Me siento en un taburete y pido dos copas de vodka.
—A veces me gustaría poder desplazarme sin tocar el suelo —dice.
—Eso se llama volar.
—Sí —dice—. Eso se llama volar
viernes, enero 25, 2008
A fuerza de cariño
A fuerza de cariño era una serie de televisión que narraba las vicisitudes de Corky Thacher, un adolescente con síndrome de Down, que se esforzaba en adaptarse a un entorno obstinado en sus prejuicios. Cada semana, Corky nos ofrecía una lección de sacrificio y superación. Sus disparatadas ocurrencias nos inspiraban, nos conmovían y nos hacían reflexionar.
Recuerdo con especial cariño el episodio en el que la integración escolar de Corky era sometida al reto definitivo: el arte. El maestro encargaba a la clase la redacción de un relato. Al recibir la noticia, el rostro de nuestro protagonista se contraía como si hubiera recibido un disparo. Podíamos leer en su semblante que su discapacidad podía convertirse en esta ocasión en un obstáculo tal vez insalvable. “¡Quiero ser creativo!”, gritaba Corky con la misma desesperación con la que Vincent Van Gogh se mutilaba incapaz de soportar el vértigo ante el lienzo en blanco. “¡Quiero ser creativo!”, gritaba. Los guionistas de la serie, en un arrebato visionario, habían sumado locura al síndrome de Down, una fórmula tan volátil y peligrosa como la dinamita. Finalmente, la lógica se imponía. El protagonista leía a sus compañeros, inseguro pero con progresiva firmeza, un relato inspirado en experiencias personales que, a pesar de su mediocre calidad literaria, lograba emocionarnos una vez más.
Corky había vuelto a conseguirlo
Recuerdo con especial cariño el episodio en el que la integración escolar de Corky era sometida al reto definitivo: el arte. El maestro encargaba a la clase la redacción de un relato. Al recibir la noticia, el rostro de nuestro protagonista se contraía como si hubiera recibido un disparo. Podíamos leer en su semblante que su discapacidad podía convertirse en esta ocasión en un obstáculo tal vez insalvable. “¡Quiero ser creativo!”, gritaba Corky con la misma desesperación con la que Vincent Van Gogh se mutilaba incapaz de soportar el vértigo ante el lienzo en blanco. “¡Quiero ser creativo!”, gritaba. Los guionistas de la serie, en un arrebato visionario, habían sumado locura al síndrome de Down, una fórmula tan volátil y peligrosa como la dinamita. Finalmente, la lógica se imponía. El protagonista leía a sus compañeros, inseguro pero con progresiva firmeza, un relato inspirado en experiencias personales que, a pesar de su mediocre calidad literaria, lograba emocionarnos una vez más.
Corky había vuelto a conseguirlo
miércoles, enero 16, 2008
Plaza de España
Un niño lanzando una moneda en el estanque.
Un japonés fumando en pipa.
Juan Echanove con gorra de baseball y gafas de sol.
De incógnito.
Juan Echanove.
Con gabardina. Con barba postiza.
Juan Echanove.
Asediado por la multitud.
Desmembrado, devorado.
Una mujer clava una dentellada en la pierna de Juan Echanove.
Una pareja comparte su hígado.
Un oficinista ayuda a un anciano a verter su sangre en un caldero. Beben.
Es una comunión
Un japonés fumando en pipa.
Juan Echanove con gorra de baseball y gafas de sol.
De incógnito.
Juan Echanove.
Con gabardina. Con barba postiza.
Juan Echanove.
Asediado por la multitud.
Desmembrado, devorado.
Una mujer clava una dentellada en la pierna de Juan Echanove.
Una pareja comparte su hígado.
Un oficinista ayuda a un anciano a verter su sangre en un caldero. Beben.
Es una comunión
sábado, enero 05, 2008
Amenaza
Un padre y su hijo se abrazan junto a un coche aparcado en doble fila. El hijo está calvo. El padre lleva un peluquín rubio. El chico abre el maletero del coche y saca dos trozos de roscón. Entrega a su padre uno de ellos. Empiezan a comer pero un momento después se detienen. El chico ha encontrado una figurita de porcelana dentro de su pedazo de roscón. Ríen.
El padre devora su bizcocho
El padre devora su bizcocho
viernes, agosto 31, 2007
La verdadera Cuba
“Oh, amigo, para conocer LA VERDADERA CUBA debes visitar sus barrios, sus letrinas, sus manicomios”.
¿QUIÉN COJONES QUIERE CONOCER LA VERDADERA CUBA?
Visitad las catedrales, no las favelas.
“No, amigo, para conocer EL VERDADERO PARÍS hay que pasear por sus mercados, sus tascas, sus prostíbulos”.
¿Y para conocer LA VERDADERA LITERATURA hay que leer el blog de Marianín en lugar de “Matadero cinco”?
Seamos REALISTAS, por los clavos de Cristo. Viajad a Cuba, al malecón, a París, adonde os salga de los cojones. Pero sin PRETENSIONES. Sin CURSILERÍA. Sin DRAMATISMO.
Visitad las catedrales, no las chabolas.
Imbéciles
¿QUIÉN COJONES QUIERE CONOCER LA VERDADERA CUBA?
Visitad las catedrales, no las favelas.
“No, amigo, para conocer EL VERDADERO PARÍS hay que pasear por sus mercados, sus tascas, sus prostíbulos”.
¿Y para conocer LA VERDADERA LITERATURA hay que leer el blog de Marianín en lugar de “Matadero cinco”?
Seamos REALISTAS, por los clavos de Cristo. Viajad a Cuba, al malecón, a París, adonde os salga de los cojones. Pero sin PRETENSIONES. Sin CURSILERÍA. Sin DRAMATISMO.
Visitad las catedrales, no las chabolas.
Imbéciles
martes, julio 31, 2007
Las manos
Las manos.
Quieren amputarme las manos.
Las manos.
Mi herramienta de trabajo.
Las manos.
Como si al escultor le cortaran
las manos.
Como si al pianista le cortaran
las manos.
Las manos.
Mi sustento.
Las manos.
Como si a Picasso le cortaran
las manos.
Como si a Gasol le cortaran
las manos.
Como si a Storaro le cortaran
la luz.
La luz.
Quieren cortarme la luz.
Y las manos
Quieren amputarme las manos.
Las manos.
Mi herramienta de trabajo.
Las manos.
Como si al escultor le cortaran
las manos.
Como si al pianista le cortaran
las manos.
Las manos.
Mi sustento.
Las manos.
Como si a Picasso le cortaran
las manos.
Como si a Gasol le cortaran
las manos.
Como si a Storaro le cortaran
la luz.
La luz.
Quieren cortarme la luz.
Y las manos
miércoles, julio 18, 2007
Treinta años después
Año 2037. Mi foto aparece en el suplemento cultural de un diario de provincias. Llevo una camisa hawaiana, una corona de espumillón y un matasuegras colgado de unos labios hinchados de silicona que están a punto de estallar. Peso ciento cuarenta kilos y mi piel está cubierta de manchas de color púrpura. Con la mano izquierda acaricio el muslo de un adolescente y con la derecha muestro un ejemplar de mi autobiografía, “Mis problemas con las mujeres (de ambos sexos)”. La ilustración de la portada es un smiley enorme que guiña un ojo.
Bajo la foto aparece una breve entrevista y junto a la entrevista una crítica del libro. El titular de la entrevista es: “Conquistar el espacio está bien pero yo prefiero conquistar a las damas”. El de la crítica es: “MENUDO PEDAZO DE MARICÓN”. Así, en mayúsculas, y en cuerpo de letra de setenta y dos puntos.
En la entrevista digo: “El arte ha producido obras fascinantes pero nada tan fascinante como el cuerpo de una mujer”.
Digo: “Dios creó a la mujer y después al hombre para venerarla”.
Digo: “¿Un sueño imposible? Pinchar un día en el Nasti”.
Digo: “Volvería a posar desnudo”.
La crítica dice: “Es frecuente la descripción de las gráficas experiencias homosexuales de un misterioso desconocido al que el autor llama X”.
Dice: “Qué sentido tiene dedicar doscientas páginas a imaginar cómo habría sido su vida en El planeta de los simios”.
Dice: “El libro incluye un CD en el que el autor narra sus etapas favoritas del Tour de Francia y que incluye una versión a capella de Raspberry Beret”.
En la parte inferior de la página aparece una viñeta de Mingote en la que un rinoceronte me da por culo. El pie de la viñeta dice: “El Ministro de Defensa disfruta de sus vacaciones en Kenia”
Bajo la foto aparece una breve entrevista y junto a la entrevista una crítica del libro. El titular de la entrevista es: “Conquistar el espacio está bien pero yo prefiero conquistar a las damas”. El de la crítica es: “MENUDO PEDAZO DE MARICÓN”. Así, en mayúsculas, y en cuerpo de letra de setenta y dos puntos.
En la entrevista digo: “El arte ha producido obras fascinantes pero nada tan fascinante como el cuerpo de una mujer”.
Digo: “Dios creó a la mujer y después al hombre para venerarla”.
Digo: “¿Un sueño imposible? Pinchar un día en el Nasti”.
Digo: “Volvería a posar desnudo”.
La crítica dice: “Es frecuente la descripción de las gráficas experiencias homosexuales de un misterioso desconocido al que el autor llama X”.
Dice: “Qué sentido tiene dedicar doscientas páginas a imaginar cómo habría sido su vida en El planeta de los simios”.
Dice: “El libro incluye un CD en el que el autor narra sus etapas favoritas del Tour de Francia y que incluye una versión a capella de Raspberry Beret”.
En la parte inferior de la página aparece una viñeta de Mingote en la que un rinoceronte me da por culo. El pie de la viñeta dice: “El Ministro de Defensa disfruta de sus vacaciones en Kenia”
lunes, julio 16, 2007
Summercase
Paso el fin de semana más caluroso del año encerrado en casa con treinta y nueve de fiebre. Sólo me consuela saber que cincuenta mil gilipollas están siendo asesinados en el Summercase. Y no lo saben. Es como si hubieran sido conducidos a las duchas de Auschwitz y estuvieran más pendientes del alicatado que del Zyklon B.
No hablo yo, amigos, habla la Enfermedad.
No es que de golpe te caigan cincuenta años encima es que en estos días el tiempo pasa tan despacio que TRANSCURREN cincuenta años. Te vuelves huraño, desconfiado, intolerante y empiezas a escribir unos textos afectadísimos. Lo sabes todo. Sabes que al final del túnel hay una luz. Parece la puerta del Cielo pero son las llamas del Infierno. El Infierno Cotidiano. Pero, oh, huele a jazmín y a hierbabuena. Y a PORRO.
Comed fruta.
No hablo yo, amigos, habla la Enfermedad.
No es que de golpe te caigan cincuenta años encima es que en estos días el tiempo pasa tan despacio que TRANSCURREN cincuenta años. Te vuelves huraño, desconfiado, intolerante y empiezas a escribir unos textos afectadísimos. Lo sabes todo. Sabes que al final del túnel hay una luz. Parece la puerta del Cielo pero son las llamas del Infierno. El Infierno Cotidiano. Pero, oh, huele a jazmín y a hierbabuena. Y a PORRO.
Comed fruta.
La salud es lo primero
sábado, julio 07, 2007
Demasiadas películas
Esto lleva una semana matándome.
El jueves empezaban las vacaciones. Un becario pasó junto a mi mesa y dijo:
—Hasta mañana.
Dios, estoy tan arrepentido.
—Hasta mañana —dijo.
Es decir… Nosotros NO VOLVÍAMOS al día siguiente. Nos íbamos DE VACACIONES. Pero el becario dijo:
—Hasta mañana.
—¿Qué has dicho? —pregunté.
El chaval retrocedió y, con una sonrisa, repitió:
—Hasta mañana.
Me levanté de la silla y le agarré del cuello.
—¿Qué has dicho?
El chaval intentó hablar pero no pudo.
—Escúchame, hijo de puta —dije—. Si vuelves a intentarlo partiré tu cráneo como una cáscara de nuez, ¿me has entendido?
No sé qué me pasó.
El chaval intentaba que el oxígeno llegara a sus pulmones. Aumenté la presión.
—¿Me has entendido?
El chaval asintió con los ojos en blanco.
—Si vuelves a intentarlo arrancaré tus ojos y mearé en tus cuencas vacías, ¿lo has entendido?
Le liberé. El chaval recobró el aliento y echó a correr hacia la puerta. Entonces salté sobre él como un puma. Caímos. Su cabeza chocó contra el suelo de mármol. Lancé un bocado y escupí media oreja y una porción de cuero cabelludo.
—Si vuelves a intentarlo te cortaré los cojones y me haré un monedero con tu escroto, ¿me has entendido?
Agarré un extintor y le golpeé con él en la cara hasta que perdí el aliento. Me incorporé. Aquello había terminado. El chaval empezó a arrastrarse hacia la salida. Le propiné un par de puntapiés en la entrepierna y dejé que se marchara.
Eso es todo.
Eso es lo que, desde hace una semana, me mortifica cada minuto. Dios, no saben cómo me arrepiento. Cómo pude… Cómo pude DEJARLO ESCAPAR CON VIDA. Me faltó coraje. Me faltó resolución. TENÍA QUE HABERLO MATADO, MALDITA SEA. Estaba ahí, en el suelo, a mi merced.
Y lo dejé escapar.
“Hasta mañana”.
Hijo de puta, hijo de puta, hijo de puta
El jueves empezaban las vacaciones. Un becario pasó junto a mi mesa y dijo:
—Hasta mañana.
Dios, estoy tan arrepentido.
—Hasta mañana —dijo.
Es decir… Nosotros NO VOLVÍAMOS al día siguiente. Nos íbamos DE VACACIONES. Pero el becario dijo:
—Hasta mañana.
—¿Qué has dicho? —pregunté.
El chaval retrocedió y, con una sonrisa, repitió:
—Hasta mañana.
Me levanté de la silla y le agarré del cuello.
—¿Qué has dicho?
El chaval intentó hablar pero no pudo.
—Escúchame, hijo de puta —dije—. Si vuelves a intentarlo partiré tu cráneo como una cáscara de nuez, ¿me has entendido?
No sé qué me pasó.
El chaval intentaba que el oxígeno llegara a sus pulmones. Aumenté la presión.
—¿Me has entendido?
El chaval asintió con los ojos en blanco.
—Si vuelves a intentarlo arrancaré tus ojos y mearé en tus cuencas vacías, ¿lo has entendido?
Le liberé. El chaval recobró el aliento y echó a correr hacia la puerta. Entonces salté sobre él como un puma. Caímos. Su cabeza chocó contra el suelo de mármol. Lancé un bocado y escupí media oreja y una porción de cuero cabelludo.
—Si vuelves a intentarlo te cortaré los cojones y me haré un monedero con tu escroto, ¿me has entendido?
Agarré un extintor y le golpeé con él en la cara hasta que perdí el aliento. Me incorporé. Aquello había terminado. El chaval empezó a arrastrarse hacia la salida. Le propiné un par de puntapiés en la entrepierna y dejé que se marchara.
Eso es todo.
Eso es lo que, desde hace una semana, me mortifica cada minuto. Dios, no saben cómo me arrepiento. Cómo pude… Cómo pude DEJARLO ESCAPAR CON VIDA. Me faltó coraje. Me faltó resolución. TENÍA QUE HABERLO MATADO, MALDITA SEA. Estaba ahí, en el suelo, a mi merced.
Y lo dejé escapar.
“Hasta mañana”.
Hijo de puta, hijo de puta, hijo de puta
miércoles, mayo 16, 2007
Caravana
Ayer trajeron una caravana a la oficina, para un reportaje. Todo el mundo salió a verla. Todo el mundo fantaseó con lo maravilloso que sería dormir en esas camas diminutas y cagar en esa diminuta taza de plástico camino de Amsterdam. Yo también salí a ver la caravana. Intenté mostrar interés.
“HEY, HEY: aquí hay OTRA CAMA”.
“ATENCIÓN: tiene VITROCERÁMICA”.
“El frigorífico es TAN GRANDE COMO EL DE MI CASA”.
“INCREÍBLE: ¡LA MESA SE CONVIERTE EN SOFÁ!”.
“IMAGÍNATE: en verano CON CINCO COLEGAS”.
Traté de aplacar tanto ENTUSIASMO.
“Bueno. Seis personas en esa caravana tal vez sean DEMASIADAS”, dije.
“No importa, tío: con los COLEGAS eso DA IGUAL”.
Juro que hice el esfuerzo de imaginar un viaje con cinco COLEGAS en aquella caravana. Entonces pensé: “Mierda: no tengo cinco COLEGAS”.
Cuando salíamos de la redacción Alberto manifestó cierta TOLERANCIA hacia la caravana. Naturalmente, le confesé lo que pensaba de la puta caravana de los cojones
“HEY, HEY: aquí hay OTRA CAMA”.
“ATENCIÓN: tiene VITROCERÁMICA”.
“El frigorífico es TAN GRANDE COMO EL DE MI CASA”.
“INCREÍBLE: ¡LA MESA SE CONVIERTE EN SOFÁ!”.
“IMAGÍNATE: en verano CON CINCO COLEGAS”.
Traté de aplacar tanto ENTUSIASMO.
“Bueno. Seis personas en esa caravana tal vez sean DEMASIADAS”, dije.
“No importa, tío: con los COLEGAS eso DA IGUAL”.
Juro que hice el esfuerzo de imaginar un viaje con cinco COLEGAS en aquella caravana. Entonces pensé: “Mierda: no tengo cinco COLEGAS”.
Cuando salíamos de la redacción Alberto manifestó cierta TOLERANCIA hacia la caravana. Naturalmente, le confesé lo que pensaba de la puta caravana de los cojones
jueves, febrero 15, 2007
San Valentín
Hola. He vuelto. Como Status Quo.
He estado pidiendo limosna. Pero no importa.
Porque mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, una nota de suicidio.
Hola. He vuelto. Como los ochenta.
He estado en el manicomio. Pero no importa.
Mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, un pañuelo empapado en cloroformo.
He vuelto. Como los estampados.
Me han amputado las piernas. Pero no importa.
Porque mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, “El Corán”.
Mañana es San Valentín.
Y mi única esperanza es que una marea de sangre lo inunde TODO
He estado pidiendo limosna. Pero no importa.
Porque mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, una nota de suicidio.
Hola. He vuelto. Como los ochenta.
He estado en el manicomio. Pero no importa.
Mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, un pañuelo empapado en cloroformo.
He vuelto. Como los estampados.
Me han amputado las piernas. Pero no importa.
Porque mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, “El Corán”.
Mañana es San Valentín.
Y mi única esperanza es que una marea de sangre lo inunde TODO
martes, diciembre 26, 2006
Andrés
La fantasía sexual favorita de Andrés era pegarle el SIDA a alguien.
—Te voy a pegar un sidazo…
Esta inclinación le obligaba a dar algunas explicaciones. Ni siquiera estaba enfermo.
—Si estuviera enfermo no sería una fantasía.
Tenía una novia analfabeta en el pueblo a la que había conseguido convencer de que el mejor remedio para el dolor de cabeza era el sexo anal. Los viernes por la noche le daba anís.
—Te voy a pegar un sidazo…
Amaba en secreto a Luisa. La amaba tanto que se pasaba semanas enteras sin ir al retrete. Le parecía inapropiado. Ella podría poseer poderes telepáticos que tal vez le permitieran asomarse a su intimidad.
—Prefiero no tomar riesgos.
No le gustaba la música. Le parecía una distracción superficial.
—Si estuviera prohibida no habría nadie dispuesto a meterse discos compactos en el culo para llevarlos de contrabando.
No le gustaba la literatura.
—Si estuviera prohibida no habría nadie dispuesto a meterse…
No le gustaba el cine.
—Si estuviera prohibido…
No le gustaba Picasso.
Su color favorito era el amarillo
—Te voy a pegar un sidazo…
Esta inclinación le obligaba a dar algunas explicaciones. Ni siquiera estaba enfermo.
—Si estuviera enfermo no sería una fantasía.
Tenía una novia analfabeta en el pueblo a la que había conseguido convencer de que el mejor remedio para el dolor de cabeza era el sexo anal. Los viernes por la noche le daba anís.
—Te voy a pegar un sidazo…
Amaba en secreto a Luisa. La amaba tanto que se pasaba semanas enteras sin ir al retrete. Le parecía inapropiado. Ella podría poseer poderes telepáticos que tal vez le permitieran asomarse a su intimidad.
—Prefiero no tomar riesgos.
No le gustaba la música. Le parecía una distracción superficial.
—Si estuviera prohibida no habría nadie dispuesto a meterse discos compactos en el culo para llevarlos de contrabando.
No le gustaba la literatura.
—Si estuviera prohibida no habría nadie dispuesto a meterse…
No le gustaba el cine.
—Si estuviera prohibido…
No le gustaba Picasso.
Su color favorito era el amarillo
martes, noviembre 14, 2006
El Ministerio del Amor
Ustedes ya saben que a veces me pongo lírico. Y cuando me pongo lírico me pongo lírico sin paliativos, se apodera de mí un lirismo atronador, capaz de hacer sangrar los oídos. Esto sucede porque soy una persona SENSIBLE A LA BELLEZA. Mi sensibilidad es comparable al olfato de esos pastores alemanes que buscan droga en los aeropuertos. Si la belleza fuera un artículo de contrabando el Gobierno me contrataría para detectarla. Y algún día verían mi foto en los periódicos, gateando junto a un policía, al lado del mayor ALIJO DE BELLEZA jamás interceptado. Ustedes ya saben todo esto. Sólo se lo recuerdo porque en mi redacción de hoy trataré un asunto con arrebatadas dosis de lirismo: el amor. Quedan avisados.
“El amor”, por Alberto González
El amor no es un tema importante. No aparece en las encuestas del CIS, ni en el BOE, ni en los documentos secretos de la CIA. No se trata en las cumbres de jefes de estado ni en los plenos del ayuntamiento. El asunto más cercano al amor que se discute en las instituciones es el SIDA. Si una civilización extraterrestre visitara la Tierra después del Holocausto sus exploraciones arqueológicas no les dirían nada acerca del amor. Encontrarían cacerolas, jaulas, televisores y, tal vez, en una biblioteca en ruinas, unos versos de Juan Ramón Jiménez…
Y mirarás, en pálido embeleso,
sombras en pena, ronda de martirios,
allí donde el amor, beso tras beso,
fue como un agua plácida entre lirios...
“¡Atención, hemos descubierto ALGO!”, gritaría uno de los arqueólogos alienígenas. “¡Detengan la excavación!”. Sus compañeros le rodearían excitados agitando sus antenas. “¡Qué ocurre! ¡De qué se trata!”. “HE ENCONTRADO UN TEXTO DE UN SOPLAPOLLAS”. “Por qué de un soplapollas, cómo lo sabe”. “¡PORQUE RIMA!”.
El Ministro del Amor luce una sonrisa deslumbrante, una mano ortopédica y relleno en la entrepierna. Se amputó la mano para dejar de enviar mensajes de madrugada con su teléfono móvil. Cuando agotó su saldo se cortó el salchichón. El Ministerio del Amor está en mi calle. Sus paredes son de color fucsia y sus ventanas tienen forma de corazón
“El amor”, por Alberto González
El amor no es un tema importante. No aparece en las encuestas del CIS, ni en el BOE, ni en los documentos secretos de la CIA. No se trata en las cumbres de jefes de estado ni en los plenos del ayuntamiento. El asunto más cercano al amor que se discute en las instituciones es el SIDA. Si una civilización extraterrestre visitara la Tierra después del Holocausto sus exploraciones arqueológicas no les dirían nada acerca del amor. Encontrarían cacerolas, jaulas, televisores y, tal vez, en una biblioteca en ruinas, unos versos de Juan Ramón Jiménez…
Y mirarás, en pálido embeleso,
sombras en pena, ronda de martirios,
allí donde el amor, beso tras beso,
fue como un agua plácida entre lirios...
“¡Atención, hemos descubierto ALGO!”, gritaría uno de los arqueólogos alienígenas. “¡Detengan la excavación!”. Sus compañeros le rodearían excitados agitando sus antenas. “¡Qué ocurre! ¡De qué se trata!”. “HE ENCONTRADO UN TEXTO DE UN SOPLAPOLLAS”. “Por qué de un soplapollas, cómo lo sabe”. “¡PORQUE RIMA!”.
El Ministro del Amor luce una sonrisa deslumbrante, una mano ortopédica y relleno en la entrepierna. Se amputó la mano para dejar de enviar mensajes de madrugada con su teléfono móvil. Cuando agotó su saldo se cortó el salchichón. El Ministerio del Amor está en mi calle. Sus paredes son de color fucsia y sus ventanas tienen forma de corazón
lunes, noviembre 13, 2006
Peor
A Nacho y a Nahikari se les antoja cenar en el restaurante que ha abierto Sergi Arola en el Reina Sofía. Hacen una reserva para las diez y cuarto. Llegamos a las diez y cuarto. Está iluminado con luz indirecta y nos encanta. Tenemos que utilizar la linterna del teléfono para leer la carta. Pedimos una especie de menú degustación. Tres cuartos de hora después llegan los primeros entrantes. Nos quejamos y el camarero se disculpa: “Ha habido un problema con el ordenador”. Media hora después llegan los siguientes platos. Nos quejamos. El camarero se indigna: “Ya me he disculpado antes, qué quieren que haga ahora”. Le recordamos que hace exactamente dos horas que hemos llegado al restaurante y que todavía no ha llegado el segundo plato. “Intentaré arreglarlo”. Cuando vuelve nos dice que estamos invitados. Otro camarero se acerca con una botella de cava y nos muestra la etiqueta. “Oh, gracias”. La abre, nos sirve y la deja en una cubitera. Regresa al cabo de un minuto y dice: “Oh. Ha habido un error. Ustedes no han pedido cava”. Y se lleva la botella. Un minuto después la trae de vuelta: “Bueno, ya que la hemos abierto”. Nos vamos a Malasaña. Todo es borroso. Acabo compartiendo cama con Nacho en un piso de estudiantes. Me despierto a las dos. A las cinco y media se proyecta mi corto en Alcalá y tengo que ir porque me han reservado una habitación. Llamo a la coordinadora del festival. “Toma el primer desvío y cuando llegues pregunta por el teatro”. Aparco a las afueras del pueblo. Alcalá es mucho más feo de lo que lo recordaba. Pregunto por el teatro. Hay que caminar un poco. Antiguamente solían empapelar la ciudad con carteles del festival pero este año no se ve nada. El teatro es un sitio horrible. Falta un cuarto de hora para la proyección y allí no hay nadie. Una chica se asoma a la puerta.
—Sí, es aquí. Te he visto mirando.
—Ah, gracias. Dónde recojo la acreditación.
—Qué acreditación. La función empieza enseguida.
—Q-qué función.
—Adónde vas tú.
—Mi corto se proyecta a las cinco y media.
—Ah, tú vas al festival de Alcalá. Esto es Torrejón.
Cuando llego a Alcalá mi corto ya se ha proyectado, así que me voy al hotel. La recepcionista me informa de que la reserva era para el sábado. La coordinadora dice que puedo quedarme. La habitación es siniestra. Me tumbo en la cama y pienso que si paso allí cinco minutos más terminaré pintando las paredes con mi sangre. Bajo a recepción.
—Te dejo la llave.
—Si vuelves más tarde de la una tienes que pedírsela a seguridad.
—Volveré antes. Es domingo.
Me subo en el coche y me voy a casa
—Sí, es aquí. Te he visto mirando.
—Ah, gracias. Dónde recojo la acreditación.
—Qué acreditación. La función empieza enseguida.
—Q-qué función.
—Adónde vas tú.
—Mi corto se proyecta a las cinco y media.
—Ah, tú vas al festival de Alcalá. Esto es Torrejón.
Cuando llego a Alcalá mi corto ya se ha proyectado, así que me voy al hotel. La recepcionista me informa de que la reserva era para el sábado. La coordinadora dice que puedo quedarme. La habitación es siniestra. Me tumbo en la cama y pienso que si paso allí cinco minutos más terminaré pintando las paredes con mi sangre. Bajo a recepción.
—Te dejo la llave.
—Si vuelves más tarde de la una tienes que pedírsela a seguridad.
—Volveré antes. Es domingo.
Me subo en el coche y me voy a casa
viernes, noviembre 10, 2006
Fatal
Me despierto en el sofá de Nacho y pienso: “Mierda”. El coche. Se lo explico atropelladamente a Nahikari y salgo corriendo y, en efecto, la grúa se lo ha llevado. Antes de acudir al depósito decido tomarme un café en casa de mi hermana para aplacar la resaca y para felicitarla por su cumpleaños. De camino me encuentro con Luis, al que no veo desde hace meses, y le cuento que la grúa se ha llevado mi coche y que antes de ir al depósito me tomaré un café en casa de mi hermana para aplacar la resaca. Pienso: “Mierda”. No nos vemos desde hace meses y tiene que encontrarme EN ESTE ESTADO. Me llamó el otro día para preguntarme qué tal estaba después de que Antena 3 cancelara nuestro programa y Antonia cancelara nuestra relación y le dije que me sentía MEJOR QUE NUNCA. Y ahora se topa conmigo un viernes a las doce del mediodía, con la cara desencajada, con el pelo sucio, medio borracho, profiriendo lamentos como un DEMENTE… Fatal.Llego a casa de mi hermana y se me ha olvidado que es su cumpleaños. Reacciono cuando me enseña la cámara de fotos que le ha regalado Héctor. Preparan café e intentan convencerme de que no pasa nada. En el taxi que me lleva al depósito pienso: “Mierda”. Qué pasó anoche. Estuve en el estreno de “The Birthday”. Estuve analizando con Daniel nuestras respectivas rupturas. Estuve en la pista del Astoria como una estatua. Estuve analizando con la hermana de Alex nuestras respectivas rupturas. Estuve haciéndome el remolón con Natalia. Estuve bebiendo cerveza en casa de una señora que necesitaba un camello. Estuve haciendo chistes con Nacho que los demás recibían con desprecio. Estuve durmiendo en un sofá. Mañana hago algo
domingo, noviembre 05, 2006
Entrevista con Antonio Banderas
Antonio Banderas nos recibe en su casa de Miami. Está contento. Acaban de ofrecerle el papel de Sayid, el soldado irakí, en la adaptación teatral de “Lost”.
—Representamos una obra diferente cada semana. Transcribimos cada episodio después de su emisión, hacemos fotocopias y al día siguiente cada uno ya se ha aprendido su papel. Mucha gente prefiere pagar cincuenta dólares por ver la serie en el teatro, aunque no haya efectos especiales y no consigamos memorizar bien los diálogos. Pero la cercanía, la magia… Es un proyecto ganador.
—Pero de momento el volumen de espectadores no es muy elevado…
—Bueno, para combatir eso estamos empleando una estrategia de marketing agresiva: todas las tardes colgamos el cartel de “no hay billetes” aunque sólo se hayan vendido dos entradas. Cuando la gente pasa delante del teatro ve el cartel y piensa: “Hey, se han agotado los billetes, debe tratarse de una obra sensacional, ¡vamos a comprar una entrada!”.
Banderas termina de liarse un porro del tamaño de una zanahoria. Me anima a probarlo.
—Es de Marruecos. Suelo viajar allí dos o tres veces al mes para traer polen. Qué pensabas, ¿que este culo sólo servía para menearlo encima de Victoria Abril?
Le comento que además de seguir su actividad teatral le hemos visto en los medios promocionando un perfume. Su expresión se tuerce.
—¿Sabes por qué no se vende mi colonia? Porque huele a pis de vieja. ¡Te lo juro!
—Usted dijo que había escogido el perfume personalmente…
—Bueno, sí. Fue un arrebato. Me llevaron un día al laboratorio y se pasaron toda la mañana enseñándome muestras: aromas cítricos, frutales…No sé, estaba ya un poco aburrido de todo aquello. Entonces una señora mayor que había sentada al fondo de la sala pidió permiso para ir a orinar y entonces… ¡bam! Se me encendió la bombilla: por qué aferrarnos a aquellos olores tradicionales, por qué no ser ambiciosos y poner patas arriba el mundo de la perfumería. No funcionó. Supongo que la gente todavía no está preparada.
—Usted ha destacado por su compromiso en muchas ocasiones. ¿Cree que el apoyo de figuras públicas a causas humanitarias es realmente útil?
—No sirve para nada. Que vaya un domingo a hacerme fotos con unos mongolitos no les va a hacer más listos. Al día siguiente se les va a caer la baba igual. El mundo es una mierda y no podemos hacer nada para remediarlo. Por eso no tengo hijos.
—Pero usted tiene una hija con Melanie Griffith, Estela del Carmen…
—No es mía. ¿Tú la has visto? ¡Pero si es completamente rubia, por el amor de Dios!
—¿Cómo le gustaría retirarse?
—No me retiraré mientras la gente quiera seguir viendo mi culo en una pantalla. Y tengo la esperanza de que eso no suceda nunca.
—¿Le gustaría morir encima del escenario?
—Te voy a contar un secreto: hace unos meses sufrí un ataque de apendicitis y mi mujer se empeñó en llevarme al hospital, pero yo insistí en que me llevara al teatro. Me arrastré hasta el patio de butacas y me pasé varias horas allí tirado con unos dolores horribles, aunque debo reconocer que a ratos me reía porque estaban representando una obra de Tricicle. Menos mal que al final sólo eran gases. Claro que quiero morir encima del escenario. Y si es mañana, mejor
—Representamos una obra diferente cada semana. Transcribimos cada episodio después de su emisión, hacemos fotocopias y al día siguiente cada uno ya se ha aprendido su papel. Mucha gente prefiere pagar cincuenta dólares por ver la serie en el teatro, aunque no haya efectos especiales y no consigamos memorizar bien los diálogos. Pero la cercanía, la magia… Es un proyecto ganador.
—Pero de momento el volumen de espectadores no es muy elevado…
—Bueno, para combatir eso estamos empleando una estrategia de marketing agresiva: todas las tardes colgamos el cartel de “no hay billetes” aunque sólo se hayan vendido dos entradas. Cuando la gente pasa delante del teatro ve el cartel y piensa: “Hey, se han agotado los billetes, debe tratarse de una obra sensacional, ¡vamos a comprar una entrada!”.
Banderas termina de liarse un porro del tamaño de una zanahoria. Me anima a probarlo.
—Es de Marruecos. Suelo viajar allí dos o tres veces al mes para traer polen. Qué pensabas, ¿que este culo sólo servía para menearlo encima de Victoria Abril?
Le comento que además de seguir su actividad teatral le hemos visto en los medios promocionando un perfume. Su expresión se tuerce.
—¿Sabes por qué no se vende mi colonia? Porque huele a pis de vieja. ¡Te lo juro!
—Usted dijo que había escogido el perfume personalmente…
—Bueno, sí. Fue un arrebato. Me llevaron un día al laboratorio y se pasaron toda la mañana enseñándome muestras: aromas cítricos, frutales…No sé, estaba ya un poco aburrido de todo aquello. Entonces una señora mayor que había sentada al fondo de la sala pidió permiso para ir a orinar y entonces… ¡bam! Se me encendió la bombilla: por qué aferrarnos a aquellos olores tradicionales, por qué no ser ambiciosos y poner patas arriba el mundo de la perfumería. No funcionó. Supongo que la gente todavía no está preparada.
—Usted ha destacado por su compromiso en muchas ocasiones. ¿Cree que el apoyo de figuras públicas a causas humanitarias es realmente útil?
—No sirve para nada. Que vaya un domingo a hacerme fotos con unos mongolitos no les va a hacer más listos. Al día siguiente se les va a caer la baba igual. El mundo es una mierda y no podemos hacer nada para remediarlo. Por eso no tengo hijos.
—Pero usted tiene una hija con Melanie Griffith, Estela del Carmen…
—No es mía. ¿Tú la has visto? ¡Pero si es completamente rubia, por el amor de Dios!
—¿Cómo le gustaría retirarse?
—No me retiraré mientras la gente quiera seguir viendo mi culo en una pantalla. Y tengo la esperanza de que eso no suceda nunca.
—¿Le gustaría morir encima del escenario?
—Te voy a contar un secreto: hace unos meses sufrí un ataque de apendicitis y mi mujer se empeñó en llevarme al hospital, pero yo insistí en que me llevara al teatro. Me arrastré hasta el patio de butacas y me pasé varias horas allí tirado con unos dolores horribles, aunque debo reconocer que a ratos me reía porque estaban representando una obra de Tricicle. Menos mal que al final sólo eran gases. Claro que quiero morir encima del escenario. Y si es mañana, mejor
viernes, octubre 27, 2006
Otro milagro de la primavera
Bueno. He decidido escribir una canción acerca de un problema que a menudo no se toma lo suficientemente en serio: la adicción a internet. Se titula “Medio gramo de bits”. En la portada del disco aparece un chico que utiliza un billete enrollado para esnifar una línea de ceros y unos. Mi estrofa favorita dice así:
Déjalo ya, deja ya de teclear
y por tu madre déjate abrazar.
Es mejor el abrazo de una madre
que el de una placa madre.
Si han sido capaces de contener las lágrimas agárrense porque les voy a explicar la estrofa. Se dirige en segunda persona al adicto conminándole a que abandone su hábito y a que acepte la ayuda que le ofrece su madre. Y para que el adicto lo entienda le expone una cruda comparación: ES MEJOR EL ABRAZO DE UNA MADRE QUE EL DE UNA PLACA MADRE. ¡Cómo no va a ser mejor el abrazo de una madre que el de una placa madre! ¡Cómo no va a ser mejor el abrazo de un ser de carne y hueso que el de un frío trozo de metal que ni siquiera tiene brazos! ¡El adicto tiene que entenderlo! En el instante en el que el adicto oye esas palabras el hechizo se rompe: el adicto DESPIERTA. Entonces corre a abrazar a su madre y LLORA y… Bueno, me callo, que ya les estoy destripando el videoclip
Déjalo ya, deja ya de teclear
y por tu madre déjate abrazar.
Es mejor el abrazo de una madre
que el de una placa madre.
Si han sido capaces de contener las lágrimas agárrense porque les voy a explicar la estrofa. Se dirige en segunda persona al adicto conminándole a que abandone su hábito y a que acepte la ayuda que le ofrece su madre. Y para que el adicto lo entienda le expone una cruda comparación: ES MEJOR EL ABRAZO DE UNA MADRE QUE EL DE UNA PLACA MADRE. ¡Cómo no va a ser mejor el abrazo de una madre que el de una placa madre! ¡Cómo no va a ser mejor el abrazo de un ser de carne y hueso que el de un frío trozo de metal que ni siquiera tiene brazos! ¡El adicto tiene que entenderlo! En el instante en el que el adicto oye esas palabras el hechizo se rompe: el adicto DESPIERTA. Entonces corre a abrazar a su madre y LLORA y… Bueno, me callo, que ya les estoy destripando el videoclip
lunes, octubre 23, 2006
Fotolog

NO: no se trata de una fotografía pobremente retocada con Photoshop. Lo que estoy abrazando en esa foto es un sueño, un capricho, un anhelo… Como en ese videoclip en el que Meat Loaf perseguía a una esquiva musa y al final, cuando la alcanzaba, estiraba la mano y ella… se desvanecía en un burdo encadenado. Exacto, los más perspicaces ya lo han adivinado: ANTONIA ME HA VUELTO A DEJAR. Quiere ser viajera, dice. YO, sinceramente, no lo entiendo muy bien, porque viajar envejece una barbaridad


lunes, agosto 14, 2006
Un hombre de verdad
Un hombre de verdad no come pescado ni verdura. Ni dulce. La dieta mediterránea es para los enfermos y los maricones.
Un hombre de verdad no se lava. La higiene es para las mascotas y los maricones.
Un hombre de verdad no hace regalos. Ni los acepta. Los regalos son para las rameras y los maricones.
Un hombre de verdad no lee. La literatura es para los gandules y los maricones. Un hombre de verdad nunca citaría a Proust porque un hombre de verdad no habla. La conversación es para las mujeres. El vocabulario para los maricones.
Un hombre de verdad no besa a los niños. Ni a las mujeres. Los besos son para las viejas y los maricones.
La picha de un hombre de verdad siempre está tiesa pero un hombre de verdad no hace el amor. No le gusta. El sexo es para los menesterosos y los maricones.
Un hombre de verdad no piensa. El pensamiento es para los cobardes y los inválidos.
Y para los maricones.
Un hombre de verdad no nace en el sur. Ni en el este. Ni en Europa.
Un hombre de verdad nunca ha visto el mar. Ni las estrellas
Un hombre de verdad no se lava. La higiene es para las mascotas y los maricones.
Un hombre de verdad no hace regalos. Ni los acepta. Los regalos son para las rameras y los maricones.
Un hombre de verdad no lee. La literatura es para los gandules y los maricones. Un hombre de verdad nunca citaría a Proust porque un hombre de verdad no habla. La conversación es para las mujeres. El vocabulario para los maricones.
Un hombre de verdad no besa a los niños. Ni a las mujeres. Los besos son para las viejas y los maricones.
La picha de un hombre de verdad siempre está tiesa pero un hombre de verdad no hace el amor. No le gusta. El sexo es para los menesterosos y los maricones.
Un hombre de verdad no piensa. El pensamiento es para los cobardes y los inválidos.
Y para los maricones.
Un hombre de verdad no nace en el sur. Ni en el este. Ni en Europa.
Un hombre de verdad nunca ha visto el mar. Ni las estrellas
sábado, mayo 20, 2006
Primero tomaremos Manhattan, después tomaremos anís
Ay, ¿se acuerdan de cuando relataba aquellas juergas que nos corríamos por los bares de la ciudad? Cuánta ingenuidad. “Dos vodkas, tres tequilas, un vaso de vino”. Era un chico de pueblo abrumado por el NEÓN. Un chico sencillo que no sabía decir “no”. Vienes del arroyo, de las FAVELAS, y de repente te ofrecen cigarrillos, bolígrafos, MP3, ¡cómo puedes negarte! Te prometen el Paraíso. Cuando descubres que todo es mentira ya es tarde. Has compartido vaso con la persona equivocada y te ha contagiado el SIDA. No es tan grave, piensas, pero estás condenado a dormir con pijama el resto de tu vida. Bueno
domingo, mayo 07, 2006
Chivato
Mi videojuego favorito se llama "Chivato"(1). Se trata de una aventura en tercera persona al estilo del "Grand Theft Auto" en la que el protagonista es un joven que asciende en la jerarquía de una familia mafiosa mediante el cumplimiento de una serie de misiones cada vez más peligrosas. La sexta misión del juego, por ejemplo, consiste en desenterrar el cadáver de la madre del jefe de una familia rival y llevarlo hasta su dormitorio. Hay veinte misiones. La última es sorprendentemente sencilla, pero el juego está diseñado para que el protagonista fracase. Es atrapado por agentes del Gobierno Federal que le ofrecen tomar parte en un programa de protección de testigos a cambio de delatar a los miembros más poderosos de su clan. Aquí se plantea la gran disyuntiva de "Chivato". Porque si el protagonista acepta delatar a la mafia será trasladado a los suburbios de una ciudad sin nombre en los que deberá llevar una vida ordenada y apacible que le permitirá alcanzar un creciente nivel de prosperidad, un poco al estilo de "Los Sims". Sin embargo, si el protagonista se niega a colaborar con el FBI será encerrado en una prisión de máxima seguridad en la que deberá planear una fuga mientras tratará de evitar ser apuñalado o sodomizado. Si el protagonista se ha inclinado por la primera opción, la suburbana, alcanzará finalmente un elevado estatus y el respeto de la comunidad. Al llegar a este punto, aparece irremediablemente un pistolero de la mafia que le dispara en la nuca. El juego termina. Si por el contrario elige cumplir condena, el protagonista conseguirá finalmente fugarse de la prisión. Se esconderá en los suburbios de una ciudad sin nombre y llevará una existencia apacible que le permitirá alcanzar un creciente nivel de prosperidad, al estilo de "Los Sims". Cuando consigue el respeto de la comunidad aparece irremediablemente un delincuente común que le pide la billetera y que termina apuñalándole en el pecho tanto si se desprende de ella como si no. Es entonces cuando aparecen los títulos de crédito y empieza el juego de verdad.
(1) "Chivato" se vende en los comercios del extrarradio con el título de "CHOTÓN"
(1) "Chivato" se vende en los comercios del extrarradio con el título de "CHOTÓN"
viernes, abril 28, 2006
Abandono
De momento, la existencia de Jesús de Nazaret sigue en entredicho. Ni los textos sagrados ni los escasos documentos que aluden a su figura pueden considerarse pruebas. Sin embargo la Biblia contiene una línea de diálogo que encierra el carácter de evidencia irrefutable:
"Padre, por qué me has abandonado".
Sabemos que esa frase fue pronunciada. Y lo sabemos porque en ella se concentra toda la desesperación de la locura. Es la frase de un loco al que se le muestra su locura de la manera más cruda y que sin embargo se sigue aferrando a su delirio. Los locos siempre encuentran la manera de sortear las pruebas. Ni siquiera enfrentado al dolor extremo y a la muerte llegó Jesús a considerar que el Padre podría ser una ilusión. Pensó que le había abandonado.
"Padre, por qué me has abandonado".
Esa frase no puede haber sido inventada.
Y así es como llegamos a ustedes, almas perdidas. Qué pensaban, infelices, ¿que me había ido? ¿Que les había abandonado? Lo estoy viendo: ustedes... con la mirada perdida, alucinada, la misma mirada de Cristo clavado en la cruz. Desamparados, hundidos... CADA VEZ QUE INTENTABAN ACCEDER A ESTE BLOG Y NO PODÍAN. Qué pensaban, infelices, ¿que me había ido? ¿Que les había abandonado? ¿No volvió el Padre a por el Hijo al cabo de tres días y le hizo subir a los Cielos en cuerpo y alma? Qué podía esperarse de mí
"Padre, por qué me has abandonado".
Sabemos que esa frase fue pronunciada. Y lo sabemos porque en ella se concentra toda la desesperación de la locura. Es la frase de un loco al que se le muestra su locura de la manera más cruda y que sin embargo se sigue aferrando a su delirio. Los locos siempre encuentran la manera de sortear las pruebas. Ni siquiera enfrentado al dolor extremo y a la muerte llegó Jesús a considerar que el Padre podría ser una ilusión. Pensó que le había abandonado.
"Padre, por qué me has abandonado".
Esa frase no puede haber sido inventada.
Y así es como llegamos a ustedes, almas perdidas. Qué pensaban, infelices, ¿que me había ido? ¿Que les había abandonado? Lo estoy viendo: ustedes... con la mirada perdida, alucinada, la misma mirada de Cristo clavado en la cruz. Desamparados, hundidos... CADA VEZ QUE INTENTABAN ACCEDER A ESTE BLOG Y NO PODÍAN. Qué pensaban, infelices, ¿que me había ido? ¿Que les había abandonado? ¿No volvió el Padre a por el Hijo al cabo de tres días y le hizo subir a los Cielos en cuerpo y alma? Qué podía esperarse de mí
martes, marzo 21, 2006
Lifting
Bah, lo he perdido casi todo. En parte, al menos. Y me da un poco igual. Probablemente porque confío en recuperarlo casi todo. En parte, al menos. En la caché de algún motor de búsqueda. En la copia de seguridad de octubre de 2005. En el disco duro de algún perdedor. En realidad ya he recuperado una parte. Una buena parte. Casi todo. Perderlo me habría matado
domingo, enero 08, 2006
martes, diciembre 27, 2005
El regreso a casa
¿Nunca habéis pasado una noche sin conciliar el sueño y al final ha llegado un sueño profundísimo, reparador, balsámico y ha sonado el despertador? A mí no me ha pasado jamás.
¿Os acordáis de aquellos amores preadolescentes? De aquellos amores secretos y obsesivos, de aquellas fantasías puras y épicas, ¿os acordáis? Yo las he olvidado.
¿No habeís empezado nunca una frase y habéis sido ignorados por vuestros interlocutores? Os habéis sentido menospreciados, impotentes, con la sangre palpitando en vuestras mejillas. A mí no me ha pasado nunca. Cuando yo hablo, la gente escucha.
Cuando llegáis a San Sebastián pasáis por un pueblo llamado Alegia. Unas veces os parece leer "Alegría" y otras "Alergia", según vuestro estado de ánimo. La última vez que pasasteis por allí leísteis "Adiós"
¿Os acordáis de aquellos amores preadolescentes? De aquellos amores secretos y obsesivos, de aquellas fantasías puras y épicas, ¿os acordáis? Yo las he olvidado.
¿No habeís empezado nunca una frase y habéis sido ignorados por vuestros interlocutores? Os habéis sentido menospreciados, impotentes, con la sangre palpitando en vuestras mejillas. A mí no me ha pasado nunca. Cuando yo hablo, la gente escucha.
Cuando llegáis a San Sebastián pasáis por un pueblo llamado Alegia. Unas veces os parece leer "Alegría" y otras "Alergia", según vuestro estado de ánimo. La última vez que pasasteis por allí leísteis "Adiós"
jueves, julio 21, 2005
Incendios
Ustedes… ¿Me quieren? Claro que me quieren, desgraciados. Hay que ver cuánto me quieren ustedes. Les contaría cómo llegaron a romperse la mitad de los vasos capilares de mi antebrazo pero para qué entretenerles con sórdidos detalles de mi VIDA.
Estoy bien, en serio. Algo apático quizá. No me apetece ni beber ni follar ni asearme. Sin embargo hay que conservar las apariencias. O la autoestima. No sé, me cuesta diferenciar una cosa de la otra.
Pienso en los incendios. Siempre se dice que en el siglo XIX una ardilla podía cruzar la Península Ibérica saltando de un árbol a otro. Siempre he imaginado a la pobre ardilla llegando exhausta a los Pirineos. Murmurando: “Era POSIBLE”, un instante antes de reventar. Hoy una ardilla podría cruzar la Península en un puto BMW. Suponiendo que tuviera carnet de conducir o que sus pies llegaran a los pedales. Bah, a quién le importan las malditas ardillas. Si tuvieran algo que decir habría alguna sentada en las reuniones del G8.
A lo que me refiero es a que hay demasiados incendios porque hay demasiados BOSQUES. El asfalto no arde, señores. Los árboles pertenecen al pasado.
Los árboles pertenecen al pasado…
Estoy bien, en serio. Algo apático quizá. No me apetece ni beber ni follar ni asearme. Sin embargo hay que conservar las apariencias. O la autoestima. No sé, me cuesta diferenciar una cosa de la otra.
Pienso en los incendios. Siempre se dice que en el siglo XIX una ardilla podía cruzar la Península Ibérica saltando de un árbol a otro. Siempre he imaginado a la pobre ardilla llegando exhausta a los Pirineos. Murmurando: “Era POSIBLE”, un instante antes de reventar. Hoy una ardilla podría cruzar la Península en un puto BMW. Suponiendo que tuviera carnet de conducir o que sus pies llegaran a los pedales. Bah, a quién le importan las malditas ardillas. Si tuvieran algo que decir habría alguna sentada en las reuniones del G8.
A lo que me refiero es a que hay demasiados incendios porque hay demasiados BOSQUES. El asfalto no arde, señores. Los árboles pertenecen al pasado.
Los árboles pertenecen al pasado…
lunes, julio 11, 2005
El hombre blanco
El hombre blanco quiere robarnos a nuestras mujeres. No se conforma con un imperio, también quiere llevarse a nuestras mujeres con sus indecentes artimañas. Con sus joyas y sus coches caros. El gitano sólo quiere tocar la guitarra y drogarse. El musulmán sólo quiere rezar y drogarse. Pero el hombre blanco lo quiere todo. No se conforma con poner una bandera en la Luna. Ahora quiere corromper a nuestras mujeres con su oro y sus cocktails. El latino sólo sabe bailar y drogarse. El oriental sólo quiere trabajar y drogarse. Pero el hombre blanco intenta confundir a nuestras mujeres con sus modales y sus segadoras de césped. Con sus adornos y sus máquinas. El hombre blanco lo quiere todo
jueves, junio 23, 2005
Asco
—Dios. Es repugnante.
—No sea usted anticuado, hombre. Estamos en el año 2005.
—Me da ASCO.
—Hoy en día todos los muñecos tienen genitales.
—¡A la mierda los genitales! Lo que me da asco es el VELLO PÚBICO.
—Cómo quiere educar a sus hijos, ¿como en Latinoamérica?
—¿Está usted CIEGO? ¡Es un BEBÉ con vello púbico!
—Bueno, algunos bebés…
—¡Qué bebés, por el amor de Dios! ¿Los del YETI?
—Se trataba de marcar una diferencia.
—¿Una diferencia? Y por qué no le han puesto también un bigote.
—Está usted exagerando.
—Dios, esos genitales…
—¿Lo ve? ¡Los genitales! ¡El problema son los genitales! ¿Ve como está usted anticuado?
—¡Me dan igual los genitales! Pero… Ese pene…
—Qué problema hay con el pene.
—Que es ENORME. Este muñeco tiene unos cojones como sandías.
—¿Ve como exagera?
—Dios… Y por qué ese HIPERREALISMO. Ese escroto arrugado…
—Somos profesionales, maldita sea.
—¿Profesionales? ¡El huevo izquierdo está más caído que el derecho!
—¡Como en la vida real!
—¡En la vida real los bebés no llevan un piercing en el glande!
—¡Estamos en el año 2005! ¡Todo el mundo lleva piercings!
—¿Y TODO EL MUNDO LLEVA UNA COBRA TATUADA EN LA POLLA?
—Bueno. Tal vez no todo el mundo. Pensamos que quedaba simpática.
—Usted no está en su sano juicio.
—¿Y si cambiamos la cobra por un dragón?
—No está entendiendo nada.
—¿Por un mariposa?
—No está entendiendo nada.
—Ah, lo olvidaba. Esto le va a gustar. Los testículos son comestibles.
—¿C-comestibles?
—Pruebe, pruebe…
—Mmm... No están mal, no están mal.
—Se lo dije.
—Mierda, son deliciosos.
—¡Con calma, con calma! Si come demasiado podría sufrir una sobredosis.
—No me importa. Necesito más de esta mierda.
—Con calma, por favor.
—NECESITO MÁS DE ESTA MIERDA, ¿ME OYE?
—Le conseguiré montañas de esta mierda. En cuanto el muñeco empiece a fabricarse en cadena.
—¡HÁGANLO INMEDIATAMENTE!
—De acuerdo.
—¡Y AUMENTEN EL TAMAÑO DE LOS TESTÍCULOS! ¡QUIERO TESTÍCULOS DE CABALLO!
—De acuerdo.
—¡SE LO SUPLICO!
—No sea usted anticuado, hombre. Estamos en el año 2005.
—Me da ASCO.
—Hoy en día todos los muñecos tienen genitales.
—¡A la mierda los genitales! Lo que me da asco es el VELLO PÚBICO.
—Cómo quiere educar a sus hijos, ¿como en Latinoamérica?
—¿Está usted CIEGO? ¡Es un BEBÉ con vello púbico!
—Bueno, algunos bebés…
—¡Qué bebés, por el amor de Dios! ¿Los del YETI?
—Se trataba de marcar una diferencia.
—¿Una diferencia? Y por qué no le han puesto también un bigote.
—Está usted exagerando.
—Dios, esos genitales…
—¿Lo ve? ¡Los genitales! ¡El problema son los genitales! ¿Ve como está usted anticuado?
—¡Me dan igual los genitales! Pero… Ese pene…
—Qué problema hay con el pene.
—Que es ENORME. Este muñeco tiene unos cojones como sandías.
—¿Ve como exagera?
—Dios… Y por qué ese HIPERREALISMO. Ese escroto arrugado…
—Somos profesionales, maldita sea.
—¿Profesionales? ¡El huevo izquierdo está más caído que el derecho!
—¡Como en la vida real!
—¡En la vida real los bebés no llevan un piercing en el glande!
—¡Estamos en el año 2005! ¡Todo el mundo lleva piercings!
—¿Y TODO EL MUNDO LLEVA UNA COBRA TATUADA EN LA POLLA?
—Bueno. Tal vez no todo el mundo. Pensamos que quedaba simpática.
—Usted no está en su sano juicio.
—¿Y si cambiamos la cobra por un dragón?
—No está entendiendo nada.
—¿Por un mariposa?
—No está entendiendo nada.
—Ah, lo olvidaba. Esto le va a gustar. Los testículos son comestibles.
—¿C-comestibles?
—Pruebe, pruebe…
—Mmm... No están mal, no están mal.
—Se lo dije.
—Mierda, son deliciosos.
—¡Con calma, con calma! Si come demasiado podría sufrir una sobredosis.
—No me importa. Necesito más de esta mierda.
—Con calma, por favor.
—NECESITO MÁS DE ESTA MIERDA, ¿ME OYE?
—Le conseguiré montañas de esta mierda. En cuanto el muñeco empiece a fabricarse en cadena.
—¡HÁGANLO INMEDIATAMENTE!
—De acuerdo.
—¡Y AUMENTEN EL TAMAÑO DE LOS TESTÍCULOS! ¡QUIERO TESTÍCULOS DE CABALLO!
—De acuerdo.
—¡SE LO SUPLICO!
martes, junio 21, 2005
Antonia
¿Te acuerdas de Andrés Mellado? Nos pasábamos el día en la cama y bajábamos a comer al VIPS a las seis de la tarde y planeábamos ir al cine pero luego volvíamos a tu casa y nos metíamos otra vez en la cama y follábamos y dormíamos y leíamos el periódico. Creo que no he sido tan feliz en mi vida. Sé que este paso es necesario pero, cuando empiezo a recordar, mi fe en esta ruptura se resquebraja. Me dan ganas de intentarlo de nuevo, de intentar no volver a cagarla, de intentar creer en el futuro. Porque no te pierdo a ti, Antonia, porque estás ahí, eres mi familia, eres mi casa, joder, tú también eres mi casa. Lo que pierdo es el futuro, nuestro futuro. Nosotros. Hay un universo paralelo en el que me asesinas con un destornillador. Hay otro en el que te estrangulo con un calcetín. En otro somos viejos y nos odiamos y tenemos dos hijos retrasados mentales y tú te has quedado calva y yo soy medio marica. En otro me abrazas en la cama de un hospital y me dices que me quieres por última vez. En otro duermes sobre mi pecho y nuestro nieto te despierta cuando abre la puerta de la habitación. ¿Lo ves? Mi fe en esta ruptura se resquebraja. Pero no podemos permitirlo. No quiero fracasar de nuevo. No quiero hacerte perder más tiempo. No quiero volver contigo, Antonia. No quiero que nuestra relación vuelva a interponerse entre nosotros. Te quiero. Estoy orgulloso de ti. Estos han sido los mejores años de mi vida. Es mucho más duro de lo que imaginé. Estoy desolado pero qué cojones. Siempre podemos echar un polvo de vez en cuando
domingo, junio 19, 2005
Decisiones
El resto de tu vida depende de tu próxima decisión. Del paso más insignificante. Te quedas sin tabaco. Decides bajar a la cafetería y terminas siendo castrado por un grupo de latin kings que odia tu forma de caminar. O bien decides quedarte en casa y no logras sobrevivir al escape de gas que provoca tu abuela demente. Tomar un atajo puede derivar en un futuro de drogadicción y hepatitis. Elegir un helado de fresa puede causar depresión e intento de suicidio. Pasear por la sombra puede provocar una bancarrota. Mierda, piénsalo: si no te hubieras comido esos cacahuetes tu hijo se habría salvado. Tu mujer no habría caído en la prostitución. Tus pulmones estarían sanos. ¡Piénsalo! Qué va a pasar ahora. Puedes tirarte al río y dejar que vean tu pequeño pene o quedarte en la orilla y dejar que imaginen tu pequeño pene. Piénsalo. Cualquier decisión es IMPORTANTE. Piénsalo. No dejes de pensarlo NI UN SEGUNDO. El desastre acecha a la vuelta de la esquina. A la vuelta de la manzana, en la próxima curva. Piénsalo. Depende de ti
lunes, marzo 28, 2005
El nuevo superhéroe
Los viejos superhéroes eran idiotas traumatizados que se entregaban a la defensa del prójimo bajo un disfraz. Su heroísmo era superlativo porque poseían capacidades extraordinarias. Sus poderes procedían de aparatosos accidentes o de improbables mutaciones. Ésas eran las premisas.
No estoy criticando “The Ultimates”.
Estoy criticando “Watchmen”.
El lector de comics asume el esquema del superhéroe del mismo modo que la retina asume los fotogramas de una película. Un comic que trate de justificar ese esquema tiene el mismo sentido que una película que intente justificar la persistencia retiniana.
Exacto: Alan Moore es gilipollas.
Los nuevos superhéroes son idiotas traumatizados entregados a la defensa de sus propias vidas en el eje de complejas conspiraciones. Su heroísmo es superlativo porque poseen capacidades extraordinarias. Sus poderes proceden de severos entrenamientos bajo la supervisión de misteriosos mentores. Ésas son las premisas.
No estoy hablando de Frank Miller ni de la enésima revisitación de “Batman”.
Estoy hablando de Black Mamba.
Estoy hablando de Jack Bauer.
Estoy hablando de Jason Bourne.
De acuerdo. El esquema del nuevo superhéroe es casi tan estúpido como el del viejo. ¡De acuerdo! La ventaja es que no admite revisiones. El nuevo superhéroe es el superhéroe definitivo. Bueno, tal vez algún imbécil tenga la ocurrencia de describir concienzudamente qué sucedió en aquellos oscuros años de entrenamiento, de ofrecer la explicación médica de la ten-point palm exploding heart technique o de exponer los fundamentos físicos de las imprecisas trayectorias de las balas de los villanos. Tal vez algún imbécil lo haga. Tal vez el Alan Moore de 2020 se dedique a eso. Pero la verdadera revisión del superhéroe consiste básicamente en debilitar su dimensión moral. El nuevo superhéroe (así como el superhéroe revisitado) bebe, fuma, vota al Partido Republicano, pega a su mujer y se mea en la acera. El nuevo villano es un padre ejemplar y saca a pasear al perro tres veces al día. Así de sencillo. Así de idiota
No estoy criticando “The Ultimates”.
Estoy criticando “Watchmen”.
El lector de comics asume el esquema del superhéroe del mismo modo que la retina asume los fotogramas de una película. Un comic que trate de justificar ese esquema tiene el mismo sentido que una película que intente justificar la persistencia retiniana.
Exacto: Alan Moore es gilipollas.
Los nuevos superhéroes son idiotas traumatizados entregados a la defensa de sus propias vidas en el eje de complejas conspiraciones. Su heroísmo es superlativo porque poseen capacidades extraordinarias. Sus poderes proceden de severos entrenamientos bajo la supervisión de misteriosos mentores. Ésas son las premisas.
No estoy hablando de Frank Miller ni de la enésima revisitación de “Batman”.
Estoy hablando de Black Mamba.
Estoy hablando de Jack Bauer.
Estoy hablando de Jason Bourne.
De acuerdo. El esquema del nuevo superhéroe es casi tan estúpido como el del viejo. ¡De acuerdo! La ventaja es que no admite revisiones. El nuevo superhéroe es el superhéroe definitivo. Bueno, tal vez algún imbécil tenga la ocurrencia de describir concienzudamente qué sucedió en aquellos oscuros años de entrenamiento, de ofrecer la explicación médica de la ten-point palm exploding heart technique o de exponer los fundamentos físicos de las imprecisas trayectorias de las balas de los villanos. Tal vez algún imbécil lo haga. Tal vez el Alan Moore de 2020 se dedique a eso. Pero la verdadera revisión del superhéroe consiste básicamente en debilitar su dimensión moral. El nuevo superhéroe (así como el superhéroe revisitado) bebe, fuma, vota al Partido Republicano, pega a su mujer y se mea en la acera. El nuevo villano es un padre ejemplar y saca a pasear al perro tres veces al día. Así de sencillo. Así de idiota
miércoles, marzo 16, 2005
El Cid
Me encanta el tren.
Voy sentado junto a la puerta del vagón. Una pareja de adolescentes se besa. No tienen futuro. Tienen acné. El chico junta la palma de su mano con la de la chica y dice:
-Esto no es una mano, es una carpa.
El tren se para. Un señor con un libro enorme se sienta frente a mí y empieza a leer.
"El Cid".
-Esto no es una mano, es una carpa.
El señor que lee "El Cid" queda repentinamente catatónico. Tiene la vista clavada en el infinito. Pienso: qué cojones ha podido LEER este hombre que le ha conducido a ese estado. El chico sigue comparando su mano con la de la chica mientras con la otra intenta pellizcarle el culo. La chica le separa. Le besa. El hombre sigue leyendo. El chico dice:
-Esto no es una mano, es una carpa.
El chico sujeta la mano de la chica. Con la otra mano pellizca su nariz. El hombre ha vuelto a quedar catatónico. Q-q-qué clase de REVELACIONES puede encerrar "EL CID". Los chicos están más tranquilos.
-Esto no es una mano, es una carpa.
La chica se ríe. La mano de él no es mucho más grande que la de ella. El señor tiene la vista clavada en mí
Voy sentado junto a la puerta del vagón. Una pareja de adolescentes se besa. No tienen futuro. Tienen acné. El chico junta la palma de su mano con la de la chica y dice:
-Esto no es una mano, es una carpa.
El tren se para. Un señor con un libro enorme se sienta frente a mí y empieza a leer.
"El Cid".
-Esto no es una mano, es una carpa.
El señor que lee "El Cid" queda repentinamente catatónico. Tiene la vista clavada en el infinito. Pienso: qué cojones ha podido LEER este hombre que le ha conducido a ese estado. El chico sigue comparando su mano con la de la chica mientras con la otra intenta pellizcarle el culo. La chica le separa. Le besa. El hombre sigue leyendo. El chico dice:
-Esto no es una mano, es una carpa.
El chico sujeta la mano de la chica. Con la otra mano pellizca su nariz. El hombre ha vuelto a quedar catatónico. Q-q-qué clase de REVELACIONES puede encerrar "EL CID". Los chicos están más tranquilos.
-Esto no es una mano, es una carpa.
La chica se ríe. La mano de él no es mucho más grande que la de ella. El señor tiene la vista clavada en mí
martes, marzo 08, 2005
Pequeño Papa
"El papa ha muerto. Harta de ver cómo se arrastraba por los púlpitos del mundo entero, la curia vaticana elige como nuevo pontífice al más joven de sus cardenales: un pequeño y atlético sacerdote colombiano que fue campeón de gimnasia deportiva en el instituto. Durante el cónclave, el elegido sufre una apoplejía que le produce parálisis y dificultades cognitivas. El nuevo papa se arrastra por los púlpitos del mundo entero en peores condiciones que su predecesor. Para su pontificado elige el nombre de Pequeño Papa".
"Pequeño Papa" es una nueva serie de trece capítulos. Narra las aventuras de Pequeño Papa, un pontífice recién llegado al Vaticano que se encuentra con un montón de problemas que es incapaz de solucionar, puesto que no puede moverse ni comunicarse con los demás
"Pequeño Papa" es una nueva serie de trece capítulos. Narra las aventuras de Pequeño Papa, un pontífice recién llegado al Vaticano que se encuentra con un montón de problemas que es incapaz de solucionar, puesto que no puede moverse ni comunicarse con los demás
viernes, marzo 04, 2005
Catedral
Pues me jode bastante publicar un nuevo comentario, fíjense. Mi texto anterior es una auténtica CATEDRAL, para qué nos vamos a engañar. En fin. Eso. Que Nacho ha vuelto. Sí, ya sé que nuestras vidas han sido un poco nachocéntricas últimamente, no sé por qué coño me estoy disculpando. Volvió ayer. Y para ser fieles a la leyenda no fuimos a uno sino a DOS karaokes. Terminé bastante mamado, claro, así que mi discurso acabó siendo circular. Debí de repetir unas cuarenta veces que "Los cronocrímenes" debería rodarse en inglés. Y eso que es algo de lo que ni siquiera estoy seguro. Es más: hoy pienso lo contrario.
Hicimos dos amigos. Dos amigos que nos acompañaron al karaoke Do Re Mi y después al karaoke Master Plató. Dos amigos que probablemente tenían intención de violarnos y matarnos, no necesariamente en ese orden, pero que debieron olvidarlo entre canción y canción. Nuestros mejores amigos.
Fuimos a recoger a Nahikari al aeropuerto. Tenía ganas de que le habláramos de su deslumbrante aparición en la alfombra roja. Le hablamos de eso y de las cosas que habían pasado aquí. Cosas deprimentes y ridículas. Ellos nos contaron las cosas que habían pasado allá. Cosas asombrosas y excitantes. Nos contaron que en Los Angeles los aseos son enormes y relucientes y que la ciudad es un fractal cuyo patrón es un supermercado. Nos contaron que en una parada de autobús un señor les dijo: "¡No os preocupéis, chicos! ¡El autobús llega en tres minutos!". Nos contaron muchas cosas.
Me encanta beber en el aeropuerto.
Me encanta beber donde sea, qué cojones. Como a todo el mundo
Hicimos dos amigos. Dos amigos que nos acompañaron al karaoke Do Re Mi y después al karaoke Master Plató. Dos amigos que probablemente tenían intención de violarnos y matarnos, no necesariamente en ese orden, pero que debieron olvidarlo entre canción y canción. Nuestros mejores amigos.
Fuimos a recoger a Nahikari al aeropuerto. Tenía ganas de que le habláramos de su deslumbrante aparición en la alfombra roja. Le hablamos de eso y de las cosas que habían pasado aquí. Cosas deprimentes y ridículas. Ellos nos contaron las cosas que habían pasado allá. Cosas asombrosas y excitantes. Nos contaron que en Los Angeles los aseos son enormes y relucientes y que la ciudad es un fractal cuyo patrón es un supermercado. Nos contaron que en una parada de autobús un señor les dijo: "¡No os preocupéis, chicos! ¡El autobús llega en tres minutos!". Nos contaron muchas cosas.
Me encanta beber en el aeropuerto.
Me encanta beber donde sea, qué cojones. Como a todo el mundo
jueves, febrero 24, 2005
El hundimiento
El hundimiento es una novedosa aproximación a la figura de Adolf Hitler. La película es un retrato certero de uno de los personajes más controvertidos del siglo pasado y muestra algunas de sus facetas más insólitas.
La película cuenta las últimas horas del dictador alemán. “En toda narración hay licencias dramáticas”, comenta el director de la cinta. “Que decidiéramos ambientar la historia en un burger en lugar de en un bunker tiene que ver, más que con una similitud fonética, con la incertidumbre de lo que ocurrió en esas últimas horas. Nadie sabe lo que pasó. Es tan sólo un modo de decir: Cuidado, chicos: sabemos que ocurrió algo, pero no podemos asegurar que realmente fuera esto”.
El hundimiento muestra a un Hitler, en muchos aspectos, desconocido. “Nadie sabe que Hitler hacía unos excelentes trucos con naipes. Teníamos que mostrar eso en la película. Nuestra misión era recordarle al espectador que Hitler no fue sólo un asesino de masas”.
La película no sólo se aproxima a la figura de Adolf Hitler. A lo largo de la cinta el personaje de Eva Braun adquiere una relevancia ascendente. “Escoger una actriz con síndrome de Down para el personaje de Eva Braun estaba relacionado, más que con la rima, con la certeza de que en un rodaje como éste íbamos a encontrar cientos de obstáculos. Nuestro razonamiento era el siguiente: si sabemos que los obstáculos son inevitables, ¿por qué no los ponemos nosotros mismos? La elección de una retrasada mental para el papel de Eva Braun parecía bastante obvia, éramos conscientes. Quién va a casarse con un señor que es un asesino. Pues una subnormal. Lo sencillo habría sido renunciar a la obviedad, por supuesto, pero renunciar a la obviedad también habría significado renunciar a los obstáculos. Si queríamos ser consecuentes teníamos que poner una piedra más en el camino”.
Una de las preocupaciones fundamentales del director es la idea de libertad. “La libertad es la mayor virtud de las sociedades democráticas. Sentíamos la obligación de recordarle eso al espectador aunque fuera a un nivel subliminal. Por eso no nos preocupaban demasiado los anacronismos. Debo reconocer que el hecho de que aparezcan teléfonos móviles en la película fue en principio un descuido, pero después nos pareció divertido. Más nos valía, porque ya habíamos rodado un setenta por ciento del metraje”.
Dos de los elementos más destacados de la producción son el elaborado trabajo de maquillaje y la audaz selección del reparto. “La labor de caracterización fue todo un reto”, asegura el director. “Coges a un señor, le recortas el bigote, le pones una gorra de policía y ya tienes a Hitler. Lo difícil es caracterizar a una mascota y obtener un Hitler verosímil. Por este motivo el personaje de Hitler es interpretado por un mogwai, una de esas simpáticas criaturas peludas que también aparecen en la película Gremlins. Las sesiones de maquillaje duraban días, semanas en ocasiones, pero al final todo ese esfuerzo se vió recompensado. Cuando miras la pantalla no ves un mogwai: ves a Hitler. Es cierto que debido a la diferencia de estatura con el resto de los actores hubo que utilizar algunos trucajes, pero eso es algo que apenas se aprecia en el resultado final”.
El director de El hundimiento reconoce su compromiso con el riesgo. “Teníamos que llevar nuestra apuesta hasta las últimas consecuencias. La idea de la crucifixión final es el resultado lógico de este propósito. No podemos saber si sucedió así. Sólo podemos sospecharlo”
La película cuenta las últimas horas del dictador alemán. “En toda narración hay licencias dramáticas”, comenta el director de la cinta. “Que decidiéramos ambientar la historia en un burger en lugar de en un bunker tiene que ver, más que con una similitud fonética, con la incertidumbre de lo que ocurrió en esas últimas horas. Nadie sabe lo que pasó. Es tan sólo un modo de decir: Cuidado, chicos: sabemos que ocurrió algo, pero no podemos asegurar que realmente fuera esto”.
El hundimiento muestra a un Hitler, en muchos aspectos, desconocido. “Nadie sabe que Hitler hacía unos excelentes trucos con naipes. Teníamos que mostrar eso en la película. Nuestra misión era recordarle al espectador que Hitler no fue sólo un asesino de masas”.
La película no sólo se aproxima a la figura de Adolf Hitler. A lo largo de la cinta el personaje de Eva Braun adquiere una relevancia ascendente. “Escoger una actriz con síndrome de Down para el personaje de Eva Braun estaba relacionado, más que con la rima, con la certeza de que en un rodaje como éste íbamos a encontrar cientos de obstáculos. Nuestro razonamiento era el siguiente: si sabemos que los obstáculos son inevitables, ¿por qué no los ponemos nosotros mismos? La elección de una retrasada mental para el papel de Eva Braun parecía bastante obvia, éramos conscientes. Quién va a casarse con un señor que es un asesino. Pues una subnormal. Lo sencillo habría sido renunciar a la obviedad, por supuesto, pero renunciar a la obviedad también habría significado renunciar a los obstáculos. Si queríamos ser consecuentes teníamos que poner una piedra más en el camino”.
Una de las preocupaciones fundamentales del director es la idea de libertad. “La libertad es la mayor virtud de las sociedades democráticas. Sentíamos la obligación de recordarle eso al espectador aunque fuera a un nivel subliminal. Por eso no nos preocupaban demasiado los anacronismos. Debo reconocer que el hecho de que aparezcan teléfonos móviles en la película fue en principio un descuido, pero después nos pareció divertido. Más nos valía, porque ya habíamos rodado un setenta por ciento del metraje”.
Dos de los elementos más destacados de la producción son el elaborado trabajo de maquillaje y la audaz selección del reparto. “La labor de caracterización fue todo un reto”, asegura el director. “Coges a un señor, le recortas el bigote, le pones una gorra de policía y ya tienes a Hitler. Lo difícil es caracterizar a una mascota y obtener un Hitler verosímil. Por este motivo el personaje de Hitler es interpretado por un mogwai, una de esas simpáticas criaturas peludas que también aparecen en la película Gremlins. Las sesiones de maquillaje duraban días, semanas en ocasiones, pero al final todo ese esfuerzo se vió recompensado. Cuando miras la pantalla no ves un mogwai: ves a Hitler. Es cierto que debido a la diferencia de estatura con el resto de los actores hubo que utilizar algunos trucajes, pero eso es algo que apenas se aprecia en el resultado final”.
El director de El hundimiento reconoce su compromiso con el riesgo. “Teníamos que llevar nuestra apuesta hasta las últimas consecuencias. La idea de la crucifixión final es el resultado lógico de este propósito. No podemos saber si sucedió así. Sólo podemos sospecharlo”
domingo, febrero 20, 2005
La anécdota de la marihuana
SÁBADO
Nos pasamos el día bebiendo y en un momento determinado decidimos ir a recoger a Nacho al aeropuerto. Regresa pletórico, confuso y exhausto. Cenamos en su casa y nos cuenta la anécdota de la marihuana.
DOMINGO
Recojo a Antonia en Atocha. Regresa preocupada, confusa y exhausta. Vamos a cenar a un sitio en la calle Pez. Nacho cuenta la anécdota de la marihuana. Vamos al karaoke.
LUNES
Melancolía.
MARTES
El nuevo corto de Alex y Raúl se proyecta en Fotofilm. Llego tarde y nos vamos a beber por ahí. Cenamos en La Estrella. Nacho cuenta la anécdota de la marihuana. Alex intenta besarme. Terminamos en el karaoke.
MIÉRCOLES
Nacho llama. Unos periodistas de El Correo siguen su rutina diaria. Así que vamos al karaoke. También estamos en Picadilly, en los coches de choque, y en algunos bares. Al final aparece por sorpresa la madre de Nacho y nos eclipsa. Borja y yo nos hemos pasado toda la tarde pringando. Bebiendo. ¡Es nuestro reportaje! Eduardo nos invita a cenar en un japonés. Nacho cuenta la anécdota de la marihuana. Terminamos en una especie de puticlub.
JUEVES
Me encuentro fatal. Suicida. Se celebra la rueda de prensa de "7:35 de la mañana" en la SGAE. Nacho está muy brillante y divertido, y eso que ni siquiera cuenta la anécdota de la marihuana. Después se celebra un cocktail y después seguimos bebiendo. Empiezo a sentirme mejor, sabe Dios por qué. Por la noche conocemos a la novia de Borja y a sus amigos. Unos gilipollas. Seguimos bebiendo un rato y nos vamos a dormir.
VIERNES
Termino una animación. Melancolía.
SÁBADO
Planeamos una cena discreta en casa de Antonia. Se nos va de las manos e invitamos a veinte personas. Preparo unas ensaladas. Nacho vuela de regreso a Los Angeles
Nos pasamos el día bebiendo y en un momento determinado decidimos ir a recoger a Nacho al aeropuerto. Regresa pletórico, confuso y exhausto. Cenamos en su casa y nos cuenta la anécdota de la marihuana.
DOMINGO
Recojo a Antonia en Atocha. Regresa preocupada, confusa y exhausta. Vamos a cenar a un sitio en la calle Pez. Nacho cuenta la anécdota de la marihuana. Vamos al karaoke.
LUNES
Melancolía.
MARTES
El nuevo corto de Alex y Raúl se proyecta en Fotofilm. Llego tarde y nos vamos a beber por ahí. Cenamos en La Estrella. Nacho cuenta la anécdota de la marihuana. Alex intenta besarme. Terminamos en el karaoke.
MIÉRCOLES
Nacho llama. Unos periodistas de El Correo siguen su rutina diaria. Así que vamos al karaoke. También estamos en Picadilly, en los coches de choque, y en algunos bares. Al final aparece por sorpresa la madre de Nacho y nos eclipsa. Borja y yo nos hemos pasado toda la tarde pringando. Bebiendo. ¡Es nuestro reportaje! Eduardo nos invita a cenar en un japonés. Nacho cuenta la anécdota de la marihuana. Terminamos en una especie de puticlub.
JUEVES
Me encuentro fatal. Suicida. Se celebra la rueda de prensa de "7:35 de la mañana" en la SGAE. Nacho está muy brillante y divertido, y eso que ni siquiera cuenta la anécdota de la marihuana. Después se celebra un cocktail y después seguimos bebiendo. Empiezo a sentirme mejor, sabe Dios por qué. Por la noche conocemos a la novia de Borja y a sus amigos. Unos gilipollas. Seguimos bebiendo un rato y nos vamos a dormir.
VIERNES
Termino una animación. Melancolía.
SÁBADO
Planeamos una cena discreta en casa de Antonia. Se nos va de las manos e invitamos a veinte personas. Preparo unas ensaladas. Nacho vuela de regreso a Los Angeles
sábado, febrero 05, 2005
Somos idiotas
Cuando llego borracho a casa de Antonia hago una cosa bastante repugnante: me tiro en el sofá y enciendo mi último cigarrillo. Cuando me despierto con resaca en casa de Antonia hago una cosa bastante repugnante: me siento en el sofá y enciendo mi primer cigarrillo.
Nacho viaja camino de Los Angeles. Tiene bastantes motivos para no querer morirse. Eso es. Ayer volvimos a comer con Tones en La Selva. Les conté aquel documental sobre experiencias post mortem que había visto hacía un par de semanas. Respetables miembros del mundo académico trataban de explicarse cómo era posible que todos aquellos desgraciados conservaran la conciencia cuando su actividad cerebral había cesado. Según una de las hipótesis la mente y el cerebro estaban SEPARADOS. La mente, decían, no se corresponde con la actividad neuronal sino con determinadas estructuras subatómicas del cerebro. Por eso, debido a una propiedad llamada coherencia cuántica, la mente SOBREVIVÍA a la ausencia de impulsos eléctricos.
"Ojalá", dijo Nacho.
"Sí...", dijo Tones.
"Esto NO ES pseudociencia", dije yo.
Ya ven, aferrándonos como cualquier idiota a la esperanza de la vida eterna.
Entretanto, César, Nahikari y Antonia hablaban de vestidos
Nacho viaja camino de Los Angeles. Tiene bastantes motivos para no querer morirse. Eso es. Ayer volvimos a comer con Tones en La Selva. Les conté aquel documental sobre experiencias post mortem que había visto hacía un par de semanas. Respetables miembros del mundo académico trataban de explicarse cómo era posible que todos aquellos desgraciados conservaran la conciencia cuando su actividad cerebral había cesado. Según una de las hipótesis la mente y el cerebro estaban SEPARADOS. La mente, decían, no se corresponde con la actividad neuronal sino con determinadas estructuras subatómicas del cerebro. Por eso, debido a una propiedad llamada coherencia cuántica, la mente SOBREVIVÍA a la ausencia de impulsos eléctricos.
"Ojalá", dijo Nacho.
"Sí...", dijo Tones.
"Esto NO ES pseudociencia", dije yo.
Ya ven, aferrándonos como cualquier idiota a la esperanza de la vida eterna.
Entretanto, César, Nahikari y Antonia hablaban de vestidos
lunes, enero 03, 2005
Jesús
Estas Navidades he conocido a Jesús.
Jesús es el hombre que propina las mayores bofetadas del mundo. Su vida es insólita.
En mayo de 1936, dos meses antes del comienzo de la Guerra Civil, le dió un bofetón a su hija y le puso la cabeza del revés. Literalmente. Le rompió el cuello. Permaneció en prisión hasta que, dos años y medio después, la autoridad republicana decidió concederle el indulto. La munición escaseaba, así que Jesús fue trasladado al frente. Ejecutó a más de cuatrocientos nacionales a bofetones. Se los ponían en fila india y empezaba a repartir bofetones como rosquillas. Cuando terminó la guerra cayó en manos de las tropas nacionales y se convirtió en la nueva arma secreta de Franco. Ejecutó a miles de presos políticos durante la represión. Los ejecutaba por docenas. Se los ponían en fila india en el patio de la cárcel y repartía bofetones como castañas.
Jesús no se arrepiente de nada. Él seguía órdenes, dice, y la muerte que proporcionaba era más humanitaria que la de los pelotones de fusilamiento. Se arrepiente, eso sí, de haberle puesto a su hija la cabezá del revés, pero no se siente culpable. Entonces no era consciente de su don.
Ahora es un viejecito. Huele a orina y sus bofetones ya no son mortales. Pero les aseguro que todavía puede hacerles ver las estrellas
Jesús es el hombre que propina las mayores bofetadas del mundo. Su vida es insólita.
En mayo de 1936, dos meses antes del comienzo de la Guerra Civil, le dió un bofetón a su hija y le puso la cabeza del revés. Literalmente. Le rompió el cuello. Permaneció en prisión hasta que, dos años y medio después, la autoridad republicana decidió concederle el indulto. La munición escaseaba, así que Jesús fue trasladado al frente. Ejecutó a más de cuatrocientos nacionales a bofetones. Se los ponían en fila india y empezaba a repartir bofetones como rosquillas. Cuando terminó la guerra cayó en manos de las tropas nacionales y se convirtió en la nueva arma secreta de Franco. Ejecutó a miles de presos políticos durante la represión. Los ejecutaba por docenas. Se los ponían en fila india en el patio de la cárcel y repartía bofetones como castañas.
Jesús no se arrepiente de nada. Él seguía órdenes, dice, y la muerte que proporcionaba era más humanitaria que la de los pelotones de fusilamiento. Se arrepiente, eso sí, de haberle puesto a su hija la cabezá del revés, pero no se siente culpable. Entonces no era consciente de su don.
Ahora es un viejecito. Huele a orina y sus bofetones ya no son mortales. Pero les aseguro que todavía puede hacerles ver las estrellas
sábado, diciembre 25, 2004
Navidad
Qué hay de malo en ser feliz por obligación. Qué hay de malo en ser feliz POR COJONES.
“No, oiga, es que tengo derecho a sentirme MISERABLE”.
Pues siéntase miserable MAÑANA. Hoy toca ser feliz.
“Oiga, no, es que se ha muerto mi abuelo”.
Llore por su abuelo mañana. Hoy toca ser feliz.
“Es que mi mujer se ha ido de casa”.
Compre un bidón de gasolina mañana. Hoy toca ser feliz.
“Es que me han diagnosticado cáncer de mama”.
Preocúpese por eso mañana. Hoy toca ser feliz.
“¡Es que soy un HOMBRE!”.
Asombroso. Pero hoy toca ser feliz.
“Es que un asteroide se dirige hacia la Tierra”.
Ya hablaremos de eso mañana. Hoy toca ser feliz.
“¡Es que va a chocar esta noche!”.
Lo siento mucho. Pero hoy toca ser feliz
“No, oiga, es que tengo derecho a sentirme MISERABLE”.
Pues siéntase miserable MAÑANA. Hoy toca ser feliz.
“Oiga, no, es que se ha muerto mi abuelo”.
Llore por su abuelo mañana. Hoy toca ser feliz.
“Es que mi mujer se ha ido de casa”.
Compre un bidón de gasolina mañana. Hoy toca ser feliz.
“Es que me han diagnosticado cáncer de mama”.
Preocúpese por eso mañana. Hoy toca ser feliz.
“¡Es que soy un HOMBRE!”.
Asombroso. Pero hoy toca ser feliz.
“Es que un asteroide se dirige hacia la Tierra”.
Ya hablaremos de eso mañana. Hoy toca ser feliz.
“¡Es que va a chocar esta noche!”.
Lo siento mucho. Pero hoy toca ser feliz
viernes, diciembre 10, 2004
El Pajar
Imagina que una mañana tu novio es acusado de violar y matar a treinta mujeres. Imagina que un buen día descubres que tu mujer practica bestialismo y coprofagia con sus cuatrocientos amantes. Imagina que el día de Navidad bebes más de la cuenta e intentas convencer a tu sobrino de que se baje los pantalones.
Nada de esto es comparable a lo que ocurre en Robledo de Chavela.
En Robledo de Chavela hay un bosque. Y en la profundidad del bosque hay una cabaña. La llaman el Pajar. Los hombres del pueblo acuden al Pajar a hacer pajas. Hacen pajas como quien echa firmas
Nada de esto es comparable a lo que ocurre en Robledo de Chavela.
En Robledo de Chavela hay un bosque. Y en la profundidad del bosque hay una cabaña. La llaman el Pajar. Los hombres del pueblo acuden al Pajar a hacer pajas. Hacen pajas como quien echa firmas
martes, noviembre 30, 2004
Before Sunset
Lo siento, pero Ethan Hawke está envejeciendo igual que Imanol Arias. En “Before Sunset” Jesse y Celine, los personajes que interpretan Hawke y Julie Delpy, coinciden en París nueve años después de su encuentro en Viena. Durante su conversación, Celine, más guapa que nunca, pregunta a Jesse:
—¿He cambiado mucho?
—Estás igual —responde él—. Quizá un poco más delgada. Y yo, ¿he cambiado mucho?
SÍ, PARECES UN PUTO CONSERJE.
Lo siento, pero Ethan Hawke cada día se parece más a Imanol Arias. Hace unos años era un joven corpulento y sonrosado. Sin embargo ahora su cuerpo es enjuto, su piel es cetrina y sus rasgos infantiles han sido succionados por su cráneo. Antes, cuando arqueaba las cejas de esa forma tan particular teníamos ganas de besarle. Ahora parece que nos esté pidiendo la propina.
La película, sí. La película tiene una gran virtud: dura ochenta minutos. Transcurre en tiempo real. Los dos protagonistas se reencuentran en una librería y deciden que les queda tiempo para dar un paseo por la ciudad antes de que Jesse coja un avión. Su conversación es bastante insípida y la cursilería de las situaciones es insuperable: él es un escritor de éxito y ella es una ecologista militante. Él tiene un niño que se llama Hank. Ella tiene un gato que se llama Che. Él es infeliz en su matrimonio. Ella vive con un corresponsal de guerra que siempre está ausente. Él cuenta en su novela lo que sucedió en Viena. Ella escribe canciones. Él le ruega una canción. Ella canta un vals inspirado en… lo que sucedió en Viena. La sublimación del romance mediante el tópico. Pero hay algo más al margen de las obviedades, hay algo más… Ella es tan guapa.
Y la nostalgia
—¿He cambiado mucho?
—Estás igual —responde él—. Quizá un poco más delgada. Y yo, ¿he cambiado mucho?
SÍ, PARECES UN PUTO CONSERJE.
Lo siento, pero Ethan Hawke cada día se parece más a Imanol Arias. Hace unos años era un joven corpulento y sonrosado. Sin embargo ahora su cuerpo es enjuto, su piel es cetrina y sus rasgos infantiles han sido succionados por su cráneo. Antes, cuando arqueaba las cejas de esa forma tan particular teníamos ganas de besarle. Ahora parece que nos esté pidiendo la propina.
La película, sí. La película tiene una gran virtud: dura ochenta minutos. Transcurre en tiempo real. Los dos protagonistas se reencuentran en una librería y deciden que les queda tiempo para dar un paseo por la ciudad antes de que Jesse coja un avión. Su conversación es bastante insípida y la cursilería de las situaciones es insuperable: él es un escritor de éxito y ella es una ecologista militante. Él tiene un niño que se llama Hank. Ella tiene un gato que se llama Che. Él es infeliz en su matrimonio. Ella vive con un corresponsal de guerra que siempre está ausente. Él cuenta en su novela lo que sucedió en Viena. Ella escribe canciones. Él le ruega una canción. Ella canta un vals inspirado en… lo que sucedió en Viena. La sublimación del romance mediante el tópico. Pero hay algo más al margen de las obviedades, hay algo más… Ella es tan guapa.
Y la nostalgia
domingo, noviembre 28, 2004
Resumen
Khan es el último hombre sobre la Tierra. Hace treinta años Bruce Banner logra sintetizar un virus que le permite tomar control sobre su alter ego, pero se equivoca al calcular los efectos en los seres humanos. La humanidad resulta aniquilada al cabo de pocas semanas. Reed y Susan Richards logran escapar del desastre en un vehículo que ponen en órbita alrededor de la Tierra. Banner ha adquirido el control sobre Hulk pero los acontecimientos le desbordan y se obsesiona con la idea de repoblar la Tierra. Se hace llamar Khan. Richards le presta ayuda desde su satélite. Al cabo de varios meses, una vez construído el primer prototipo de M.A.T.R.I.Z., un vientre sintético que permite clonar seres humanos, Khan se traslada a Hollywood para recoger material genético de los cadáveres de sus actrices favoritas. Durante los años siguientes Khan cría a Marilyn, Rita, Nicole y Britney. Britney es la primera en alcanzar la pubertad y muere cuando Khan intenta mantener relaciones sexuales con ella. Reed Richards sugiere que se insemine artificialmente a las otras chicas, pero Khan no consigue dominar su lujuria y ninguna sobrevive al intercambio sexual. Entretanto, en el satélite de los Richards, Reed y Susan se odian. Una noche Reed estrangula a Susan mientras duerme y llama a Khan por teléfono.
ESTO SE HA IDO A LA MIERDA.
LO SIENTO, REED
ESTO SE HA IDO A LA MIERDA.
LO SIENTO, REED
miércoles, noviembre 17, 2004
Imagine there's no... music
No soporto la música. Ni el rock. Ni el jazz. Ni Vivaldi. Para mí no es más que un sofisticado mecanismo de hipnosis. Una pauta que se repite hasta que logra introducirse en nuestro cerebro y que va generalmente acompañada de un mantra estúpido.
“Imagine all the people
Living life in peace…”.
La experiencia demuestra que la repetición ablanda las neuronas. Suena la música y nuestras resistencias psicológicas se resquebrajan. Como las técnicas de aprendizaje del Tercer Reich. Suena la música y nuestros diques mentales se desbordan. Como las oraciones de una secta. Suena (otra vez) la música y las barreras de nuestro cerebro se desintegran.
Todos hemos tarareado “Imagine”, por los clavos de Cristo.
La música apela a mecanismos primitivos. Si usted le pone una sinfonía de Beethoven a su perro el animal le prestará atención pero no sucederá lo mismo si le da a leer un volumen de Proust. Al margen de los atavismos la música es repetición y mala literatura. Bisbal no dice muchas más gilipolleces que Lou Reed y las combinaciones melódicas que utilizan ambos son de una complejidad similar. Al margen de los atavismos la música es como el sexo al margen del deseo.
Y ahora no me vengan con mamarrachadas, que ya he visto “Footloose”
“Imagine all the people
Living life in peace…”.
La experiencia demuestra que la repetición ablanda las neuronas. Suena la música y nuestras resistencias psicológicas se resquebrajan. Como las técnicas de aprendizaje del Tercer Reich. Suena la música y nuestros diques mentales se desbordan. Como las oraciones de una secta. Suena (otra vez) la música y las barreras de nuestro cerebro se desintegran.
Todos hemos tarareado “Imagine”, por los clavos de Cristo.
La música apela a mecanismos primitivos. Si usted le pone una sinfonía de Beethoven a su perro el animal le prestará atención pero no sucederá lo mismo si le da a leer un volumen de Proust. Al margen de los atavismos la música es repetición y mala literatura. Bisbal no dice muchas más gilipolleces que Lou Reed y las combinaciones melódicas que utilizan ambos son de una complejidad similar. Al margen de los atavismos la música es como el sexo al margen del deseo.
Y ahora no me vengan con mamarrachadas, que ya he visto “Footloose”
lunes, noviembre 15, 2004
Llámalo feedback
Sí, estoy hablando de USTEDES. Nosotros lo llamamos feedback, sabe Dios por qué, es una moda. Podríamos llamarlo, simplemente, comunicación, pero estaríamos igualmente equivocados. El caso es que Nacho inauguró su weblog hace un par de semanas y en principio era bastante reacio a ofrecer a los lectores la posibilidad de publicar comentarios. Sí, mediante uno de esos códigos que dan acceso a una ventanita en la que los lectores pueden decir lo que se les antoja. Normalmente gilipolleces. El caso es que Nacho (repito) no ha tardado ni dos semanas en claudicar. Se ha rendido al FEEDBACK. Podríamos llamarlo, simplemente, simbiosis, pero estaríamos igualmente equivocados. Porque en los weblogs no existe el feedback ni la comunicación ni la simbiosis. Todos estos términos sugieren un intercambio pero un weblog es un acto de narcisismo. La opinión del lector es irrelevante, el lector no tiene nada que ofrecer. El lector es un parásito. Así que por mí pueden seguir ahí, chupándome la sangre. Parasitando. No importa lo que digan, no se esfuercen, es inútil. Nadie presume de tener piojos, aunque hayan ido a la universidad
viernes, noviembre 12, 2004
Más allá del cristianismo
Dios. Esto va a ser horrible.
Hay una canción que canta Julio Iglesias que no sé por qué me ha venido a la cabeza:
“Lo mejor de tu vida
Me lo he llevado yo
Lo mejor de tu vida
Lo he disfrutado yo
Tu experiencia primera
Despertar de tu carne
Tu inocencia salvaje
Me la he bebido yo
Me la he bebido yo”.
A primera vista, no sé, el texto parece manifiestar una mezcla de arrepentimiento y gratitud. Podemos imaginar al artista caduco pensando: "Mierda: todo lo que esta moza ha conocido es un ARTISTA CADUCO". Pero no es este mensaje el que se percibe en una segunda lectura. En una segunda lectura nos percatamos de que ésta es una canción de RESENTIMIENTO y VENGANZA. El artista caduco no se arrepiente de nada. El artista caduco, en un lenguaje que ya es de otra época, en un lenguaje CADUCO, se jacta de sus hazañas. El artista caduco no ROBA la inocencia de la chica: se la BEBE. Prácticamente se MEA en ella. Está resentido porque la moza le ha abandonado, así que en un último acto de impotencia le recuerda que hubo un tiempo en el que… ABUSÓ de ella. En realidad la venganza del artista caduco está pobremente diseñada: “Tú me abandonas pero yo soy un cerdo”. Es bastante estúpido e inútil. El hombre intenta aplicar la Ley del Talión pero lo que hace es llevarse una hostia y autoinfligirse otra y, coño, una cosa es poner la otra mejilla pero esto es ir más allá del cristianismo
Hay una canción que canta Julio Iglesias que no sé por qué me ha venido a la cabeza:
“Lo mejor de tu vida
Me lo he llevado yo
Lo mejor de tu vida
Lo he disfrutado yo
Tu experiencia primera
Despertar de tu carne
Tu inocencia salvaje
Me la he bebido yo
Me la he bebido yo”.
A primera vista, no sé, el texto parece manifiestar una mezcla de arrepentimiento y gratitud. Podemos imaginar al artista caduco pensando: "Mierda: todo lo que esta moza ha conocido es un ARTISTA CADUCO". Pero no es este mensaje el que se percibe en una segunda lectura. En una segunda lectura nos percatamos de que ésta es una canción de RESENTIMIENTO y VENGANZA. El artista caduco no se arrepiente de nada. El artista caduco, en un lenguaje que ya es de otra época, en un lenguaje CADUCO, se jacta de sus hazañas. El artista caduco no ROBA la inocencia de la chica: se la BEBE. Prácticamente se MEA en ella. Está resentido porque la moza le ha abandonado, así que en un último acto de impotencia le recuerda que hubo un tiempo en el que… ABUSÓ de ella. En realidad la venganza del artista caduco está pobremente diseñada: “Tú me abandonas pero yo soy un cerdo”. Es bastante estúpido e inútil. El hombre intenta aplicar la Ley del Talión pero lo que hace es llevarse una hostia y autoinfligirse otra y, coño, una cosa es poner la otra mejilla pero esto es ir más allá del cristianismo
viernes, octubre 22, 2004
El Circo del Sol
Odio el puto Circo del Sol. Me da ASCO. Es un odio ignorante y cegador, la misma clase de odio de las guerras civiles y los parricidios. Odio las acrobacias, la mímica, la gimnasia, las máscaras, la sincronización y la alegría. Me quedo con el circo tradicional, con sus contorsionistas alcoholizados y sus payasos suicidas. Con sus fieras drogadas y sus carromatos hediondos.
El circo es una mierda y no hay manera de legitimarlo. Una revisión higiénica y musculada tiene el mismo sentido que una bomba atómica con olor a fresa. Es mucho mejor morir a manos de un loco que de un poeta
El circo es una mierda y no hay manera de legitimarlo. Una revisión higiénica y musculada tiene el mismo sentido que una bomba atómica con olor a fresa. Es mucho mejor morir a manos de un loco que de un poeta
viernes, octubre 01, 2004
Moteros tranquilos, kale borroka
Nahikari se queja a veces porque cree que su nombre no aparece lo suficiente en este diario, así que intenta darme motivos para mencionarla. El otro día intentó romper una máquina expendedora de tabaco a puñetazos. Y la semana pasada nos invitó a las fiestas de Bilbao. Nos alojó en una casita estupenda, a las afueras, y nos guió a través de aquel espacio de diversión concentrada. Los bilbaínos participan de una asombrosa ilusión colectiva que les hace creer que no hay otras fiestas como aquellas. A la tercera copa, claro, intentaba hacerles cómplices de mi escepticismo: “Todas las fiestas son iguales: gente borracha”. Pero aquella multitud borracha era renuente a la complicidad. Incluso Nahikari, cuyo argumento principal era el siguiente: los que han estado en las fiestas de San Fermín dicen que las de Bilbao son mejores. En fin. Gente borracha en Bilbao, gente borracha en Pamplona, en Río de Janeiro o en Berlín. Claro que mi escepticismo se contradecía con una recalcitrante militancia festiva. Llevábamos un gorro con una ikurriña y la leyenda “Gora Euskadi”, bailábamos pogo en las txoznas, veíamos religiosamente la tertulia de Joseba Solozábal en Telebilbao y bebíamos hasta alcanzar ese punto de fuga que tanto suele temer Antonia. El último día Nacho y yo estábamos completamente descontrolados. Nos echaron de todos los bares. Organicé un espectáculo en un restaurante, una parodia de las payasadas surrealistas, que crecía a medida que era celebrado. Borja y Nacho se enfadaron. Alberto rodó por el suelo. Nacho me hizo un tajo de quince centímetros en el cuello. Reventamos un espectáculo transformista. Haritz y Mónica huían de nosotros. Y así. Ni siquiera fuimos a ver la obra de Alberto. Bueno, Alberto fue
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