miércoles, mayo 16, 2007

Caravana

Ayer trajeron una caravana a la oficina, para un reportaje. Todo el mundo salió a verla. Todo el mundo fantaseó con lo maravilloso que sería dormir en esas camas diminutas y cagar en esa diminuta taza de plástico camino de Amsterdam. Yo también salí a ver la caravana. Intenté mostrar interés.
“HEY, HEY: aquí hay OTRA CAMA”.
“ATENCIÓN: tiene VITROCERÁMICA”.
“El frigorífico es TAN GRANDE COMO EL DE MI CASA”.
“INCREÍBLE: ¡LA MESA SE CONVIERTE EN SOFÁ!”.
“IMAGÍNATE: en verano CON CINCO COLEGAS”.
Traté de aplacar tanto ENTUSIASMO.
“Bueno. Seis personas en esa caravana tal vez sean DEMASIADAS”, dije.
“No importa, tío: con los COLEGAS eso DA IGUAL”.
Juro que hice el esfuerzo de imaginar un viaje con cinco COLEGAS en aquella caravana. Entonces pensé: “Mierda: no tengo cinco COLEGAS”.
Cuando salíamos de la redacción Alberto manifestó cierta TOLERANCIA hacia la caravana. Naturalmente, le confesé lo que pensaba de la puta caravana de los cojones

jueves, febrero 15, 2007

San Valentín

Hola. He vuelto. Como Status Quo.
He estado pidiendo limosna. Pero no importa.
Porque mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, una nota de suicidio.
Hola. He vuelto. Como los ochenta.
He estado en el manicomio. Pero no importa.
Mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, un pañuelo empapado en cloroformo.
He vuelto. Como los estampados.
Me han amputado las piernas. Pero no importa.
Porque mañana es San Valentín.
En el bolsillo izquierdo llevo un anillo de compromiso. En el derecho, “El Corán”.
Mañana es San Valentín.
Y mi única esperanza es que una marea de sangre lo inunde TODO

martes, diciembre 26, 2006

Andrés

La fantasía sexual favorita de Andrés era pegarle el SIDA a alguien.
—Te voy a pegar un sidazo…
Esta inclinación le obligaba a dar algunas explicaciones. Ni siquiera estaba enfermo.
—Si estuviera enfermo no sería una fantasía.
Tenía una novia analfabeta en el pueblo a la que había conseguido convencer de que el mejor remedio para el dolor de cabeza era el sexo anal. Los viernes por la noche le daba anís.
—Te voy a pegar un sidazo…
Amaba en secreto a Luisa. La amaba tanto que se pasaba semanas enteras sin ir al retrete. Le parecía inapropiado. Ella podría poseer poderes telepáticos que tal vez le permitieran asomarse a su intimidad.
—Prefiero no tomar riesgos.
No le gustaba la música. Le parecía una distracción superficial.
—Si estuviera prohibida no habría nadie dispuesto a meterse discos compactos en el culo para llevarlos de contrabando.
No le gustaba la literatura.
—Si estuviera prohibida no habría nadie dispuesto a meterse…
No le gustaba el cine.
—Si estuviera prohibido…
No le gustaba Picasso.
Su color favorito era el amarillo

martes, noviembre 14, 2006

El Ministerio del Amor

Ustedes ya saben que a veces me pongo lírico. Y cuando me pongo lírico me pongo lírico sin paliativos, se apodera de mí un lirismo atronador, capaz de hacer sangrar los oídos. Esto sucede porque soy una persona SENSIBLE A LA BELLEZA. Mi sensibilidad es comparable al olfato de esos pastores alemanes que buscan droga en los aeropuertos. Si la belleza fuera un artículo de contrabando el Gobierno me contrataría para detectarla. Y algún día verían mi foto en los periódicos, gateando junto a un policía, al lado del mayor ALIJO DE BELLEZA jamás interceptado. Ustedes ya saben todo esto. Sólo se lo recuerdo porque en mi redacción de hoy trataré un asunto con arrebatadas dosis de lirismo: el amor. Quedan avisados.

“El amor”, por Alberto González
El amor no es un tema importante. No aparece en las encuestas del CIS, ni en el BOE, ni en los documentos secretos de la CIA. No se trata en las cumbres de jefes de estado ni en los plenos del ayuntamiento. El asunto más cercano al amor que se discute en las instituciones es el SIDA. Si una civilización extraterrestre visitara la Tierra después del Holocausto sus exploraciones arqueológicas no les dirían nada acerca del amor. Encontrarían cacerolas, jaulas, televisores y, tal vez, en una biblioteca en ruinas, unos versos de Juan Ramón Jiménez…

Y mirarás, en pálido embeleso,
sombras en pena, ronda de martirios,
allí donde el amor, beso tras beso,
fue como un agua plácida entre lirios...


“¡Atención, hemos descubierto ALGO!”, gritaría uno de los arqueólogos alienígenas. “¡Detengan la excavación!”. Sus compañeros le rodearían excitados agitando sus antenas. “¡Qué ocurre! ¡De qué se trata!”. “HE ENCONTRADO UN TEXTO DE UN SOPLAPOLLAS”. “Por qué de un soplapollas, cómo lo sabe”. “¡PORQUE RIMA!”.
El Ministro del Amor luce una sonrisa deslumbrante, una mano ortopédica y relleno en la entrepierna. Se amputó la mano para dejar de enviar mensajes de madrugada con su teléfono móvil. Cuando agotó su saldo se cortó el salchichón. El Ministerio del Amor está en mi calle. Sus paredes son de color fucsia y sus ventanas tienen forma de corazón

lunes, noviembre 13, 2006

Peor

A Nacho y a Nahikari se les antoja cenar en el restaurante que ha abierto Sergi Arola en el Reina Sofía. Hacen una reserva para las diez y cuarto. Llegamos a las diez y cuarto. Está iluminado con luz indirecta y nos encanta. Tenemos que utilizar la linterna del teléfono para leer la carta. Pedimos una especie de menú degustación. Tres cuartos de hora después llegan los primeros entrantes. Nos quejamos y el camarero se disculpa: “Ha habido un problema con el ordenador”. Media hora después llegan los siguientes platos. Nos quejamos. El camarero se indigna: “Ya me he disculpado antes, qué quieren que haga ahora”. Le recordamos que hace exactamente dos horas que hemos llegado al restaurante y que todavía no ha llegado el segundo plato. “Intentaré arreglarlo”. Cuando vuelve nos dice que estamos invitados. Otro camarero se acerca con una botella de cava y nos muestra la etiqueta. “Oh, gracias”. La abre, nos sirve y la deja en una cubitera. Regresa al cabo de un minuto y dice: “Oh. Ha habido un error. Ustedes no han pedido cava”. Y se lleva la botella. Un minuto después la trae de vuelta: “Bueno, ya que la hemos abierto”. Nos vamos a Malasaña. Todo es borroso. Acabo compartiendo cama con Nacho en un piso de estudiantes. Me despierto a las dos. A las cinco y media se proyecta mi corto en Alcalá y tengo que ir porque me han reservado una habitación. Llamo a la coordinadora del festival. “Toma el primer desvío y cuando llegues pregunta por el teatro”. Aparco a las afueras del pueblo. Alcalá es mucho más feo de lo que lo recordaba. Pregunto por el teatro. Hay que caminar un poco. Antiguamente solían empapelar la ciudad con carteles del festival pero este año no se ve nada. El teatro es un sitio horrible. Falta un cuarto de hora para la proyección y allí no hay nadie. Una chica se asoma a la puerta.
—Sí, es aquí. Te he visto mirando.
—Ah, gracias. Dónde recojo la acreditación.
—Qué acreditación. La función empieza enseguida.
—Q-qué función.
—Adónde vas tú.
—Mi corto se proyecta a las cinco y media.
—Ah, tú vas al festival de Alcalá. Esto es Torrejón.
Cuando llego a Alcalá mi corto ya se ha proyectado, así que me voy al hotel. La recepcionista me informa de que la reserva era para el sábado. La coordinadora dice que puedo quedarme. La habitación es siniestra. Me tumbo en la cama y pienso que si paso allí cinco minutos más terminaré pintando las paredes con mi sangre. Bajo a recepción.
—Te dejo la llave.
—Si vuelves más tarde de la una tienes que pedírsela a seguridad.
—Volveré antes. Es domingo.
Me subo en el coche y me voy a casa

viernes, noviembre 10, 2006

Fatal

Me despierto en el sofá de Nacho y pienso: “Mierda”. El coche. Se lo explico atropelladamente a Nahikari y salgo corriendo y, en efecto, la grúa se lo ha llevado. Antes de acudir al depósito decido tomarme un café en casa de mi hermana para aplacar la resaca y para felicitarla por su cumpleaños. De camino me encuentro con Luis, al que no veo desde hace meses, y le cuento que la grúa se ha llevado mi coche y que antes de ir al depósito me tomaré un café en casa de mi hermana para aplacar la resaca. Pienso: “Mierda”. No nos vemos desde hace meses y tiene que encontrarme EN ESTE ESTADO. Me llamó el otro día para preguntarme qué tal estaba después de que Antena 3 cancelara nuestro programa y Antonia cancelara nuestra relación y le dije que me sentía MEJOR QUE NUNCA. Y ahora se topa conmigo un viernes a las doce del mediodía, con la cara desencajada, con el pelo sucio, medio borracho, profiriendo lamentos como un DEMENTE… Fatal.
Llego a casa de mi hermana y se me ha olvidado que es su cumpleaños. Reacciono cuando me enseña la cámara de fotos que le ha regalado Héctor. Preparan café e intentan convencerme de que no pasa nada. En el taxi que me lleva al depósito pienso: “Mierda”. Qué pasó anoche. Estuve en el estreno de “The Birthday”. Estuve analizando con Daniel nuestras respectivas rupturas. Estuve en la pista del Astoria como una estatua. Estuve analizando con la hermana de Alex nuestras respectivas rupturas. Estuve haciéndome el remolón con Natalia. Estuve bebiendo cerveza en casa de una señora que necesitaba un camello. Estuve haciendo chistes con Nacho que los demás recibían con desprecio. Estuve durmiendo en un sofá. Mañana hago algo

domingo, noviembre 05, 2006

Entrevista con Antonio Banderas

Antonio Banderas nos recibe en su casa de Miami. Está contento. Acaban de ofrecerle el papel de Sayid, el soldado irakí, en la adaptación teatral de “Lost”.
—Representamos una obra diferente cada semana. Transcribimos cada episodio después de su emisión, hacemos fotocopias y al día siguiente cada uno ya se ha aprendido su papel. Mucha gente prefiere pagar cincuenta dólares por ver la serie en el teatro, aunque no haya efectos especiales y no consigamos memorizar bien los diálogos. Pero la cercanía, la magia… Es un proyecto ganador.
—Pero de momento el volumen de espectadores no es muy elevado…
—Bueno, para combatir eso estamos empleando una estrategia de marketing agresiva: todas las tardes colgamos el cartel de “no hay billetes” aunque sólo se hayan vendido dos entradas. Cuando la gente pasa delante del teatro ve el cartel y piensa: “Hey, se han agotado los billetes, debe tratarse de una obra sensacional, ¡vamos a comprar una entrada!”.
Banderas termina de liarse un porro del tamaño de una zanahoria. Me anima a probarlo.
—Es de Marruecos. Suelo viajar allí dos o tres veces al mes para traer polen. Qué pensabas, ¿que este culo sólo servía para menearlo encima de Victoria Abril?
Le comento que además de seguir su actividad teatral le hemos visto en los medios promocionando un perfume. Su expresión se tuerce.
—¿Sabes por qué no se vende mi colonia? Porque huele a pis de vieja. ¡Te lo juro!
—Usted dijo que había escogido el perfume personalmente…
—Bueno, sí. Fue un arrebato. Me llevaron un día al laboratorio y se pasaron toda la mañana enseñándome muestras: aromas cítricos, frutales…No sé, estaba ya un poco aburrido de todo aquello. Entonces una señora mayor que había sentada al fondo de la sala pidió permiso para ir a orinar y entonces… ¡bam! Se me encendió la bombilla: por qué aferrarnos a aquellos olores tradicionales, por qué no ser ambiciosos y poner patas arriba el mundo de la perfumería. No funcionó. Supongo que la gente todavía no está preparada.
—Usted ha destacado por su compromiso en muchas ocasiones. ¿Cree que el apoyo de figuras públicas a causas humanitarias es realmente útil?
—No sirve para nada. Que vaya un domingo a hacerme fotos con unos mongolitos no les va a hacer más listos. Al día siguiente se les va a caer la baba igual. El mundo es una mierda y no podemos hacer nada para remediarlo. Por eso no tengo hijos.
—Pero usted tiene una hija con Melanie Griffith, Estela del Carmen…
—No es mía. ¿Tú la has visto? ¡Pero si es completamente rubia, por el amor de Dios!
—¿Cómo le gustaría retirarse?
—No me retiraré mientras la gente quiera seguir viendo mi culo en una pantalla. Y tengo la esperanza de que eso no suceda nunca.
—¿Le gustaría morir encima del escenario?
—Te voy a contar un secreto: hace unos meses sufrí un ataque de apendicitis y mi mujer se empeñó en llevarme al hospital, pero yo insistí en que me llevara al teatro. Me arrastré hasta el patio de butacas y me pasé varias horas allí tirado con unos dolores horribles, aunque debo reconocer que a ratos me reía porque estaban representando una obra de Tricicle. Menos mal que al final sólo eran gases. Claro que quiero morir encima del escenario. Y si es mañana, mejor

viernes, octubre 27, 2006

Otro milagro de la primavera

Bueno. He decidido escribir una canción acerca de un problema que a menudo no se toma lo suficientemente en serio: la adicción a internet. Se titula “Medio gramo de bits”. En la portada del disco aparece un chico que utiliza un billete enrollado para esnifar una línea de ceros y unos. Mi estrofa favorita dice así:

Déjalo ya, deja ya de teclear
y por tu madre déjate abrazar.
Es mejor el abrazo de una madre
que el de una placa madre.

Si han sido capaces de contener las lágrimas agárrense porque les voy a explicar la estrofa. Se dirige en segunda persona al adicto conminándole a que abandone su hábito y a que acepte la ayuda que le ofrece su madre. Y para que el adicto lo entienda le expone una cruda comparación: ES MEJOR EL ABRAZO DE UNA MADRE QUE EL DE UNA PLACA MADRE. ¡Cómo no va a ser mejor el abrazo de una madre que el de una placa madre! ¡Cómo no va a ser mejor el abrazo de un ser de carne y hueso que el de un frío trozo de metal que ni siquiera tiene brazos! ¡El adicto tiene que entenderlo! En el instante en el que el adicto oye esas palabras el hechizo se rompe: el adicto DESPIERTA. Entonces corre a abrazar a su madre y LLORA y… Bueno, me callo, que ya les estoy destripando el videoclip

lunes, octubre 23, 2006

Fotolog


NO: no se trata de una fotografía pobremente retocada con Photoshop. Lo que estoy abrazando en esa foto es un sueño, un capricho, un anhelo… Como en ese videoclip en el que Meat Loaf perseguía a una esquiva musa y al final, cuando la alcanzaba, estiraba la mano y ella… se desvanecía en un burdo encadenado. Exacto, los más perspicaces ya lo han adivinado: ANTONIA ME HA VUELTO A DEJAR. Quiere ser viajera, dice. YO, sinceramente, no lo entiendo muy bien, porque viajar envejece una barbaridad



lunes, agosto 14, 2006

Un hombre de verdad

Un hombre de verdad no come pescado ni verdura. Ni dulce. La dieta mediterránea es para los enfermos y los maricones.

Un hombre de verdad no se lava. La higiene es para las mascotas y los maricones.

Un hombre de verdad no hace regalos. Ni los acepta. Los regalos son para las rameras y los maricones.

Un hombre de verdad no lee. La literatura es para los gandules y los maricones. Un hombre de verdad nunca citaría a Proust porque un hombre de verdad no habla. La conversación es para las mujeres. El vocabulario para los maricones.

Un hombre de verdad no besa a los niños. Ni a las mujeres. Los besos son para las viejas y los maricones.

La picha de un hombre de verdad siempre está tiesa pero un hombre de verdad no hace el amor. No le gusta. El sexo es para los menesterosos y los maricones.

Un hombre de verdad no piensa. El pensamiento es para los cobardes y los inválidos.
Y para los maricones.

Un hombre de verdad no nace en el sur. Ni en el este. Ni en Europa.

Un hombre de verdad nunca ha visto el mar. Ni las estrellas

sábado, mayo 20, 2006

Primero tomaremos Manhattan, después tomaremos anís

Ay, ¿se acuerdan de cuando relataba aquellas juergas que nos corríamos por los bares de la ciudad? Cuánta ingenuidad. “Dos vodkas, tres tequilas, un vaso de vino”. Era un chico de pueblo abrumado por el NEÓN. Un chico sencillo que no sabía decir “no”. Vienes del arroyo, de las FAVELAS, y de repente te ofrecen cigarrillos, bolígrafos, MP3, ¡cómo puedes negarte! Te prometen el Paraíso. Cuando descubres que todo es mentira ya es tarde. Has compartido vaso con la persona equivocada y te ha contagiado el SIDA. No es tan grave, piensas, pero estás condenado a dormir con pijama el resto de tu vida. Bueno

domingo, mayo 07, 2006

Chivato

Mi videojuego favorito se llama "Chivato"(1). Se trata de una aventura en tercera persona al estilo del "Grand Theft Auto" en la que el protagonista es un joven que asciende en la jerarquía de una familia mafiosa mediante el cumplimiento de una serie de misiones cada vez más peligrosas. La sexta misión del juego, por ejemplo, consiste en desenterrar el cadáver de la madre del jefe de una familia rival y llevarlo hasta su dormitorio. Hay veinte misiones. La última es sorprendentemente sencilla, pero el juego está diseñado para que el protagonista fracase. Es atrapado por agentes del Gobierno Federal que le ofrecen tomar parte en un programa de protección de testigos a cambio de delatar a los miembros más poderosos de su clan. Aquí se plantea la gran disyuntiva de "Chivato". Porque si el protagonista acepta delatar a la mafia será trasladado a los suburbios de una ciudad sin nombre en los que deberá llevar una vida ordenada y apacible que le permitirá alcanzar un creciente nivel de prosperidad, un poco al estilo de "Los Sims". Sin embargo, si el protagonista se niega a colaborar con el FBI será encerrado en una prisión de máxima seguridad en la que deberá planear una fuga mientras tratará de evitar ser apuñalado o sodomizado. Si el protagonista se ha inclinado por la primera opción, la suburbana, alcanzará finalmente un elevado estatus y el respeto de la comunidad. Al llegar a este punto, aparece irremediablemente un pistolero de la mafia que le dispara en la nuca. El juego termina. Si por el contrario elige cumplir condena, el protagonista conseguirá finalmente fugarse de la prisión. Se esconderá en los suburbios de una ciudad sin nombre y llevará una existencia apacible que le permitirá alcanzar un creciente nivel de prosperidad, al estilo de "Los Sims". Cuando consigue el respeto de la comunidad aparece irremediablemente un delincuente común que le pide la billetera y que termina apuñalándole en el pecho tanto si se desprende de ella como si no. Es entonces cuando aparecen los títulos de crédito y empieza el juego de verdad.

(1) "Chivato" se vende en los comercios del extrarradio con el título de "CHOTÓN"

viernes, abril 28, 2006

Abandono

De momento, la existencia de Jesús de Nazaret sigue en entredicho. Ni los textos sagrados ni los escasos documentos que aluden a su figura pueden considerarse pruebas. Sin embargo la Biblia contiene una línea de diálogo que encierra el carácter de evidencia irrefutable:
"Padre, por qué me has abandonado".
Sabemos que esa frase fue pronunciada. Y lo sabemos porque en ella se concentra toda la desesperación de la locura. Es la frase de un loco al que se le muestra su locura de la manera más cruda y que sin embargo se sigue aferrando a su delirio. Los locos siempre encuentran la manera de sortear las pruebas. Ni siquiera enfrentado al dolor extremo y a la muerte llegó Jesús a considerar que el Padre podría ser una ilusión. Pensó que le había abandonado.
"Padre, por qué me has abandonado".
Esa frase no puede haber sido inventada.
Y así es como llegamos a ustedes, almas perdidas. Qué pensaban, infelices, ¿que me había ido? ¿Que les había abandonado? Lo estoy viendo: ustedes... con la mirada perdida, alucinada, la misma mirada de Cristo clavado en la cruz. Desamparados, hundidos... CADA VEZ QUE INTENTABAN ACCEDER A ESTE BLOG Y NO PODÍAN. Qué pensaban, infelices, ¿que me había ido? ¿Que les había abandonado? ¿No volvió el Padre a por el Hijo al cabo de tres días y le hizo subir a los Cielos en cuerpo y alma? Qué podía esperarse de mí

martes, marzo 21, 2006

Lifting

Bah, lo he perdido casi todo. En parte, al menos. Y me da un poco igual. Probablemente porque confío en recuperarlo casi todo. En parte, al menos. En la caché de algún motor de búsqueda. En la copia de seguridad de octubre de 2005. En el disco duro de algún perdedor. En realidad ya he recuperado una parte. Una buena parte. Casi todo. Perderlo me habría matado

martes, diciembre 27, 2005

El regreso a casa

¿Nunca habéis pasado una noche sin conciliar el sueño y al final ha llegado un sueño profundísimo, reparador, balsámico y ha sonado el despertador? A mí no me ha pasado jamás.
¿Os acordáis de aquellos amores preadolescentes? De aquellos amores secretos y obsesivos, de aquellas fantasías puras y épicas, ¿os acordáis? Yo las he olvidado.
¿No habeís empezado nunca una frase y habéis sido ignorados por vuestros interlocutores? Os habéis sentido menospreciados, impotentes, con la sangre palpitando en vuestras mejillas. A mí no me ha pasado nunca. Cuando yo hablo, la gente escucha.
Cuando llegáis a San Sebastián pasáis por un pueblo llamado Alegia. Unas veces os parece leer "Alegría" y otras "Alergia", según vuestro estado de ánimo. La última vez que pasasteis por allí leísteis "Adiós"

jueves, julio 21, 2005

Incendios

Ustedes… ¿Me quieren? Claro que me quieren, desgraciados. Hay que ver cuánto me quieren ustedes. Les contaría cómo llegaron a romperse la mitad de los vasos capilares de mi antebrazo pero para qué entretenerles con sórdidos detalles de mi VIDA.
Estoy bien, en serio. Algo apático quizá. No me apetece ni beber ni follar ni asearme. Sin embargo hay que conservar las apariencias. O la autoestima. No sé, me cuesta diferenciar una cosa de la otra.
Pienso en los incendios. Siempre se dice que en el siglo XIX una ardilla podía cruzar la Península Ibérica saltando de un árbol a otro. Siempre he imaginado a la pobre ardilla llegando exhausta a los Pirineos. Murmurando: “Era POSIBLE”, un instante antes de reventar. Hoy una ardilla podría cruzar la Península en un puto BMW. Suponiendo que tuviera carnet de conducir o que sus pies llegaran a los pedales. Bah, a quién le importan las malditas ardillas. Si tuvieran algo que decir habría alguna sentada en las reuniones del G8.
A lo que me refiero es a que hay demasiados incendios porque hay demasiados BOSQUES. El asfalto no arde, señores. Los árboles pertenecen al pasado.
Los árboles pertenecen al pasado…

lunes, julio 11, 2005

El hombre blanco

El hombre blanco quiere robarnos a nuestras mujeres. No se conforma con un imperio, también quiere llevarse a nuestras mujeres con sus indecentes artimañas. Con sus joyas y sus coches caros. El gitano sólo quiere tocar la guitarra y drogarse. El musulmán sólo quiere rezar y drogarse. Pero el hombre blanco lo quiere todo. No se conforma con poner una bandera en la Luna. Ahora quiere corromper a nuestras mujeres con su oro y sus cocktails. El latino sólo sabe bailar y drogarse. El oriental sólo quiere trabajar y drogarse. Pero el hombre blanco intenta confundir a nuestras mujeres con sus modales y sus segadoras de césped. Con sus adornos y sus máquinas. El hombre blanco lo quiere todo

jueves, junio 23, 2005

Asco

—Dios. Es repugnante.
—No sea usted anticuado, hombre. Estamos en el año 2005.
—Me da ASCO.
—Hoy en día todos los muñecos tienen genitales.
—¡A la mierda los genitales! Lo que me da asco es el VELLO PÚBICO.
—Cómo quiere educar a sus hijos, ¿como en Latinoamérica?
—¿Está usted CIEGO? ¡Es un BEBÉ con vello púbico!
—Bueno, algunos bebés…
—¡Qué bebés, por el amor de Dios! ¿Los del YETI?
—Se trataba de marcar una diferencia.
—¿Una diferencia? Y por qué no le han puesto también un bigote.
—Está usted exagerando.
—Dios, esos genitales…
—¿Lo ve? ¡Los genitales! ¡El problema son los genitales! ¿Ve como está usted anticuado?
—¡Me dan igual los genitales! Pero… Ese pene…
—Qué problema hay con el pene.
—Que es ENORME. Este muñeco tiene unos cojones como sandías.
—¿Ve como exagera?
—Dios… Y por qué ese HIPERREALISMO. Ese escroto arrugado…
—Somos profesionales, maldita sea.
—¿Profesionales? ¡El huevo izquierdo está más caído que el derecho!
—¡Como en la vida real!
—¡En la vida real los bebés no llevan un piercing en el glande!
—¡Estamos en el año 2005! ¡Todo el mundo lleva piercings!
—¿Y TODO EL MUNDO LLEVA UNA COBRA TATUADA EN LA POLLA?
—Bueno. Tal vez no todo el mundo. Pensamos que quedaba simpática.
—Usted no está en su sano juicio.
—¿Y si cambiamos la cobra por un dragón?
—No está entendiendo nada.
—¿Por un mariposa?
—No está entendiendo nada.
—Ah, lo olvidaba. Esto le va a gustar. Los testículos son comestibles.
—¿C-comestibles?
—Pruebe, pruebe…
—Mmm... No están mal, no están mal.
—Se lo dije.
—Mierda, son deliciosos.
—¡Con calma, con calma! Si come demasiado podría sufrir una sobredosis.
—No me importa. Necesito más de esta mierda.
—Con calma, por favor.
—NECESITO MÁS DE ESTA MIERDA, ¿ME OYE?
—Le conseguiré montañas de esta mierda. En cuanto el muñeco empiece a fabricarse en cadena.
—¡HÁGANLO INMEDIATAMENTE!
—De acuerdo.
—¡Y AUMENTEN EL TAMAÑO DE LOS TESTÍCULOS! ¡QUIERO TESTÍCULOS DE CABALLO!
—De acuerdo.
—¡SE LO SUPLICO!

martes, junio 21, 2005

Antonia

¿Te acuerdas de Andrés Mellado? Nos pasábamos el día en la cama y bajábamos a comer al VIPS a las seis de la tarde y planeábamos ir al cine pero luego volvíamos a tu casa y nos metíamos otra vez en la cama y follábamos y dormíamos y leíamos el periódico. Creo que no he sido tan feliz en mi vida. Sé que este paso es necesario pero, cuando empiezo a recordar, mi fe en esta ruptura se resquebraja. Me dan ganas de intentarlo de nuevo, de intentar no volver a cagarla, de intentar creer en el futuro. Porque no te pierdo a ti, Antonia, porque estás ahí, eres mi familia, eres mi casa, joder, tú también eres mi casa. Lo que pierdo es el futuro, nuestro futuro. Nosotros. Hay un universo paralelo en el que me asesinas con un destornillador. Hay otro en el que te estrangulo con un calcetín. En otro somos viejos y nos odiamos y tenemos dos hijos retrasados mentales y tú te has quedado calva y yo soy medio marica. En otro me abrazas en la cama de un hospital y me dices que me quieres por última vez. En otro duermes sobre mi pecho y nuestro nieto te despierta cuando abre la puerta de la habitación. ¿Lo ves? Mi fe en esta ruptura se resquebraja. Pero no podemos permitirlo. No quiero fracasar de nuevo. No quiero hacerte perder más tiempo. No quiero volver contigo, Antonia. No quiero que nuestra relación vuelva a interponerse entre nosotros. Te quiero. Estoy orgulloso de ti. Estos han sido los mejores años de mi vida. Es mucho más duro de lo que imaginé. Estoy desolado pero qué cojones. Siempre podemos echar un polvo de vez en cuando