sábado, diciembre 25, 2004

Navidad

Qué hay de malo en ser feliz por obligación. Qué hay de malo en ser feliz POR COJONES.
“No, oiga, es que tengo derecho a sentirme MISERABLE”.
Pues siéntase miserable MAÑANA. Hoy toca ser feliz.
“Oiga, no, es que se ha muerto mi abuelo”.
Llore por su abuelo mañana. Hoy toca ser feliz.
“Es que mi mujer se ha ido de casa”.
Compre un bidón de gasolina mañana. Hoy toca ser feliz.
“Es que me han diagnosticado cáncer de mama”.
Preocúpese por eso mañana. Hoy toca ser feliz.
“¡Es que soy un HOMBRE!”.
Asombroso. Pero hoy toca ser feliz.
“Es que un asteroide se dirige hacia la Tierra”.
Ya hablaremos de eso mañana. Hoy toca ser feliz.
“¡Es que va a chocar esta noche!”.
Lo siento mucho. Pero hoy toca ser feliz

viernes, diciembre 10, 2004

El Pajar

Imagina que una mañana tu novio es acusado de violar y matar a treinta mujeres. Imagina que un buen día descubres que tu mujer practica bestialismo y coprofagia con sus cuatrocientos amantes. Imagina que el día de Navidad bebes más de la cuenta e intentas convencer a tu sobrino de que se baje los pantalones.
Nada de esto es comparable a lo que ocurre en Robledo de Chavela.
En Robledo de Chavela hay un bosque. Y en la profundidad del bosque hay una cabaña. La llaman el Pajar. Los hombres del pueblo acuden al Pajar a hacer pajas. Hacen pajas como quien echa firmas

martes, noviembre 30, 2004

Before Sunset

Lo siento, pero Ethan Hawke está envejeciendo igual que Imanol Arias. En “Before Sunset” Jesse y Celine, los personajes que interpretan Hawke y Julie Delpy, coinciden en París nueve años después de su encuentro en Viena. Durante su conversación, Celine, más guapa que nunca, pregunta a Jesse:
—¿He cambiado mucho?
—Estás igual —responde él—. Quizá un poco más delgada. Y yo, ¿he cambiado mucho?
SÍ, PARECES UN PUTO CONSERJE.
Lo siento, pero Ethan Hawke cada día se parece más a Imanol Arias. Hace unos años era un joven corpulento y sonrosado. Sin embargo ahora su cuerpo es enjuto, su piel es cetrina y sus rasgos infantiles han sido succionados por su cráneo. Antes, cuando arqueaba las cejas de esa forma tan particular teníamos ganas de besarle. Ahora parece que nos esté pidiendo la propina.
La película, sí. La película tiene una gran virtud: dura ochenta minutos. Transcurre en tiempo real. Los dos protagonistas se reencuentran en una librería y deciden que les queda tiempo para dar un paseo por la ciudad antes de que Jesse coja un avión. Su conversación es bastante insípida y la cursilería de las situaciones es insuperable: él es un escritor de éxito y ella es una ecologista militante. Él tiene un niño que se llama Hank. Ella tiene un gato que se llama Che. Él es infeliz en su matrimonio. Ella vive con un corresponsal de guerra que siempre está ausente. Él cuenta en su novela lo que sucedió en Viena. Ella escribe canciones. Él le ruega una canción. Ella canta un vals inspirado en… lo que sucedió en Viena. La sublimación del romance mediante el tópico. Pero hay algo más al margen de las obviedades, hay algo más… Ella es tan guapa.
Y la nostalgia

domingo, noviembre 28, 2004

Resumen

Khan es el último hombre sobre la Tierra. Hace treinta años Bruce Banner logra sintetizar un virus que le permite tomar control sobre su alter ego, pero se equivoca al calcular los efectos en los seres humanos. La humanidad resulta aniquilada al cabo de pocas semanas. Reed y Susan Richards logran escapar del desastre en un vehículo que ponen en órbita alrededor de la Tierra. Banner ha adquirido el control sobre Hulk pero los acontecimientos le desbordan y se obsesiona con la idea de repoblar la Tierra. Se hace llamar Khan. Richards le presta ayuda desde su satélite. Al cabo de varios meses, una vez construído el primer prototipo de M.A.T.R.I.Z., un vientre sintético que permite clonar seres humanos, Khan se traslada a Hollywood para recoger material genético de los cadáveres de sus actrices favoritas. Durante los años siguientes Khan cría a Marilyn, Rita, Nicole y Britney. Britney es la primera en alcanzar la pubertad y muere cuando Khan intenta mantener relaciones sexuales con ella. Reed Richards sugiere que se insemine artificialmente a las otras chicas, pero Khan no consigue dominar su lujuria y ninguna sobrevive al intercambio sexual. Entretanto, en el satélite de los Richards, Reed y Susan se odian. Una noche Reed estrangula a Susan mientras duerme y llama a Khan por teléfono.

ESTO SE HA IDO A LA MIERDA.

LO SIENTO, REED

martes, noviembre 23, 2004

Cumpleaños

Bajé a tomarme una copa al bingo y cuando regresé a la fiesta los sesenta invitados llevaban MI CARETA. Supongo que Antonia esperaba otra reacción. Lo siento, Antonia, pero aquello era abrumador. Aquello daba MIEDO. Te quiero, Antonia. Al día siguiente subí en el ascensor con el vecino de abajo y no me saludó.
—¡Hola!
De acuerdo, una vez vomité en sus sábanas, pero no sabe que fui yo. Por la noche fuimos a la creperie de San Vicente Ferrer y Nahikari nos contó la fiesta. Sólo había bebido café y Frenadol así que más o menos, se había enterado de todo. Es decir, de nada. Un pollo intentó robarme el bastón y Nacho rompió sus discos. Un marica regaló a Antonia dos patos de goma ("para que te recuperes de la contractura"). Los tiré por la ventana. Alberto se sacó la minga en una habitación oscura, vomitó y durmió con una borracha. Bailé "Welcome to the Jungle"

jueves, noviembre 18, 2004

Le vi el culo

Ese culogordo, ese MARICONAZO de Jonathan es incapaz de aguantar el ritmo de una mujer en un kart a pedales. Qué vergüenza. Nos han engañado: el transexual de la casa era él. El otro día le vi el culo, lo juro, se estaba poniendo o quitando unos pantalones mientras hablaba con alguien. He olvidado los detalles porque sólo podía concentrarme en ese culo. Se quedó ahí de pie, desnudo sólo de cintura hacia abajo, de espaldas a la cámara, enseñándole la longaniza a su interlocutor. Enseñándome el CULO. Me cago en la puta, daba gusto ver pedalear a Conrad en la pista de karts, leyendo nuestros pensamientos, haciendo exactamente lo que había que hacer: acelerar y adelantar, acelerar y adelantar. Eso era todo lo que había que hacer, panda de maricones.
Ayer me ofrecieron tomar parte en el jurado de un festival. Acepté, naturalmente. Para mí no supone un dilema moral, ADORO juzgar. Adoro la estadística. De pequeño elaboraba clasificaciones de mis canciones favoritas con una precisión centesimal. No me asusta juzgar. Me asustan los jueces. Los otros. Su criterio pusilánime y confuso. Eso sí me da miedo.
También descubrí en el diccionario la palabra "loquesco", que significa "alocado" y también "gracioso". Borja y yo nos hemos propuesto extender su uso y ya la empleamos con bastante naturalidad. Bueno, probablemente nos hace demasiada gracia todavía. Si algún día llegamos a emplearla al margen de sus connotaciones, digamos, humorísticas lo habremos conseguido.
Luego me emborraché, sí. Estábamos cenando en el Carajillo y empezó a llamar gente que también quería beber. Daniel estaba bebiendo solo en su casa. Y beber solo está bien, joder, pero beber acompañado es formidable. Así que estábamos allí todos con ganas de mamar. Carla estaba por ahí, contándole a alguien su último naufragio laboral, y cuando entró en el comedor ya tenía un mojito en la mano. Era tan reconfortante. Después llamó Nacho, le habían dado una mala noticia, la tercera del día, y me dijo: "No sé si emborracharme o meterme debajo de la cama". Y al cabo de un rato apareció allí con una pléyade de jóvenes actores. Y después nos fuimos a casa. A mí los porros no…

miércoles, noviembre 17, 2004

Imagine there's no... music

No soporto la música. Ni el rock. Ni el jazz. Ni Vivaldi. Para mí no es más que un sofisticado mecanismo de hipnosis. Una pauta que se repite hasta que logra introducirse en nuestro cerebro y que va generalmente acompañada de un mantra estúpido.

“Imagine all the people
Living life in peace…”.

La experiencia demuestra que la repetición ablanda las neuronas. Suena la música y nuestras resistencias psicológicas se resquebrajan. Como las técnicas de aprendizaje del Tercer Reich. Suena la música y nuestros diques mentales se desbordan. Como las oraciones de una secta. Suena (otra vez) la música y las barreras de nuestro cerebro se desintegran.
Todos hemos tarareado “Imagine”, por los clavos de Cristo.
La música apela a mecanismos primitivos. Si usted le pone una sinfonía de Beethoven a su perro el animal le prestará atención pero no sucederá lo mismo si le da a leer un volumen de Proust. Al margen de los atavismos la música es repetición y mala literatura. Bisbal no dice muchas más gilipolleces que Lou Reed y las combinaciones melódicas que utilizan ambos son de una complejidad similar. Al margen de los atavismos la música es como el sexo al margen del deseo.
Y ahora no me vengan con mamarrachadas, que ya he visto “Footloose”

lunes, noviembre 15, 2004

Llámalo feedback

Sí, estoy hablando de USTEDES. Nosotros lo llamamos feedback, sabe Dios por qué, es una moda. Podríamos llamarlo, simplemente, comunicación, pero estaríamos igualmente equivocados. El caso es que Nacho inauguró su weblog hace un par de semanas y en principio era bastante reacio a ofrecer a los lectores la posibilidad de publicar comentarios. Sí, mediante uno de esos códigos que dan acceso a una ventanita en la que los lectores pueden decir lo que se les antoja. Normalmente gilipolleces. El caso es que Nacho (repito) no ha tardado ni dos semanas en claudicar. Se ha rendido al FEEDBACK. Podríamos llamarlo, simplemente, simbiosis, pero estaríamos igualmente equivocados. Porque en los weblogs no existe el feedback ni la comunicación ni la simbiosis. Todos estos términos sugieren un intercambio pero un weblog es un acto de narcisismo. La opinión del lector es irrelevante, el lector no tiene nada que ofrecer. El lector es un parásito. Así que por mí pueden seguir ahí, chupándome la sangre. Parasitando. No importa lo que digan, no se esfuercen, es inútil. Nadie presume de tener piojos, aunque hayan ido a la universidad

viernes, noviembre 12, 2004

Más allá del cristianismo

Dios. Esto va a ser horrible.
Hay una canción que canta Julio Iglesias que no sé por qué me ha venido a la cabeza:

“Lo mejor de tu vida
Me lo he llevado yo
Lo mejor de tu vida
Lo he disfrutado yo
Tu experiencia primera
Despertar de tu carne
Tu inocencia salvaje
Me la he bebido yo
Me la he bebido yo”.

A primera vista, no sé, el texto parece manifiestar una mezcla de arrepentimiento y gratitud. Podemos imaginar al artista caduco pensando: "Mierda: todo lo que esta moza ha conocido es un ARTISTA CADUCO". Pero no es este mensaje el que se percibe en una segunda lectura. En una segunda lectura nos percatamos de que ésta es una canción de RESENTIMIENTO y VENGANZA. El artista caduco no se arrepiente de nada. El artista caduco, en un lenguaje que ya es de otra época, en un lenguaje CADUCO, se jacta de sus hazañas. El artista caduco no ROBA la inocencia de la chica: se la BEBE. Prácticamente se MEA en ella. Está resentido porque la moza le ha abandonado, así que en un último acto de impotencia le recuerda que hubo un tiempo en el que… ABUSÓ de ella. En realidad la venganza del artista caduco está pobremente diseñada: “Tú me abandonas pero yo soy un cerdo”. Es bastante estúpido e inútil. El hombre intenta aplicar la Ley del Talión pero lo que hace es llevarse una hostia y autoinfligirse otra y, coño, una cosa es poner la otra mejilla pero esto es ir más allá del cristianismo

viernes, octubre 22, 2004

El Circo del Sol

Odio el puto Circo del Sol. Me da ASCO. Es un odio ignorante y cegador, la misma clase de odio de las guerras civiles y los parricidios. Odio las acrobacias, la mímica, la gimnasia, las máscaras, la sincronización y la alegría. Me quedo con el circo tradicional, con sus contorsionistas alcoholizados y sus payasos suicidas. Con sus fieras drogadas y sus carromatos hediondos.
El circo es una mierda y no hay manera de legitimarlo. Una revisión higiénica y musculada tiene el mismo sentido que una bomba atómica con olor a fresa. Es mucho mejor morir a manos de un loco que de un poeta

viernes, octubre 01, 2004

Moteros tranquilos, kale borroka

Nahikari se queja a veces porque cree que su nombre no aparece lo suficiente en este diario, así que intenta darme motivos para mencionarla. El otro día intentó romper una máquina expendedora de tabaco a puñetazos. Y la semana pasada nos invitó a las fiestas de Bilbao. Nos alojó en una casita estupenda, a las afueras, y nos guió a través de aquel espacio de diversión concentrada. Los bilbaínos participan de una asombrosa ilusión colectiva que les hace creer que no hay otras fiestas como aquellas. A la tercera copa, claro, intentaba hacerles cómplices de mi escepticismo: “Todas las fiestas son iguales: gente borracha”. Pero aquella multitud borracha era renuente a la complicidad. Incluso Nahikari, cuyo argumento principal era el siguiente: los que han estado en las fiestas de San Fermín dicen que las de Bilbao son mejores. En fin. Gente borracha en Bilbao, gente borracha en Pamplona, en Río de Janeiro o en Berlín. Claro que mi escepticismo se contradecía con una recalcitrante militancia festiva. Llevábamos un gorro con una ikurriña y la leyenda “Gora Euskadi”, bailábamos pogo en las txoznas, veíamos religiosamente la tertulia de Joseba Solozábal en Telebilbao y bebíamos hasta alcanzar ese punto de fuga que tanto suele temer Antonia. El último día Nacho y yo estábamos completamente descontrolados. Nos echaron de todos los bares. Organicé un espectáculo en un restaurante, una parodia de las payasadas surrealistas, que crecía a medida que era celebrado. Borja y Nacho se enfadaron. Alberto rodó por el suelo. Nacho me hizo un tajo de quince centímetros en el cuello. Reventamos un espectáculo transformista. Haritz y Mónica huían de nosotros. Y así. Ni siquiera fuimos a ver la obra de Alberto. Bueno, Alberto fue

miércoles, septiembre 22, 2004

Claudio

Esta mañana me he acordado de llevarle las llaves a Claudio. Es un chico argentino que ha venido a pasar unos días a casa de mi hermana, por eso le he llevado las llaves. Anoche terminamos a las tantas, así que he pensado que Claudio estaría dormido y he usado las llaves para abrir la puerta. Entonces él se ha asomado semidesnudo a la puerta del cuarto de baño. Estaba semidesnudo pero yo he pensado que estaba DESNUDO. Así que la conversación ha resultado un tanto difícil. Ha sido una conversación breve, al final él me ha dado las gracias y me ha estrechado la mano y yo he descubierto que llevaba calzoncillos. Anoche cenamos con él en La Estrella y le preguntamos, claro, por el desastre económico. Le dije que siempre había pensado que se exageraba y él repuso que no, que era verdad que todo se había ido a la mierda. Luego llegaron Borja y Nahikari y Nacho y nos fuimos al karaoke. Como no podía ser de otra manera

jueves, septiembre 16, 2004

Muere un ciclista

Muere un ciclista, vale. Por culpa de un coche. Una tragedia. Enseguida empiezan las protestas. Los conductores no respetan a los ciclistas, ésa es la conclusión. Bueno, veamos, ha muerto UN CICLISTA. Por culpa de UN CONDUCTOR. El resto no es culpable. Si los conductores no respetaran a los ciclistas las carreteras estarían llenas de bicicletas rotas y cadáveres. Lo esporádico de este tipo de accidentes demuestra que LOS CONDUCTORES RESPETAN A LOS CICLISTAS. ¿Respetan los ciclistas a los conductores? Es posible que uno de cada quinientos automóviles llegue a MOLESTAR a un ciclista. Una fracción miserable. ¿Cuántos ciclistas tocan los cojones a los conductores? TODOS. Sin excepción. Puede que uno de cada cinco mil automóviles obligue a un ciclista a jugarse la vida. Probablemente uno de cada tres ciclistas obligue a un conductor a realizar una maniobra peligrosa. Y, bien, puede que uno de cada cinco millones de ciclistas MUERA, pero no hay estadísticas de la cantidad de conductores que muere tratando de evitar a esos cabrones lentos y frágiles. El día de nuestra primera comunión a mi hermana le regalaron una bicicleta. Y a mí, una máquina de escribir

miércoles, agosto 18, 2004

Por qué no hablamos inglés

No hablamos inglés por la misma razón por la que escondemos nuestros genitales. Nuestro inglés es una polla diminuta. Es una polla tan pequeña que nos da miedo que se confunda con un coño. ¡No es un OSO! ¡Es una CERVEZA! Claro que a veces nos emborrachamos y nos sacamos la minga y conseguimos mear dentro de la taza. Borracho se conduce mejor

martes, julio 27, 2004

24

Cada llamada de teléfono es una amenaza. Cada esquina de Lavapiés, una célula terrorista. Cada reloj, una cuenta atrás. Pero "24" no es sólo un ejercicio de retroalimentación paranoica: es uno de las experiencias audiovisuales más trepidantes de la Historia. Antonia y yo hemos pasado la semana en Tarragona, con sus padres. Paseábamos en barco, bebíamos cava y vino rosado y departíamos con su familia. Y todo era muy agradable y divertido, pero no tanto como "24". Alfredo y Maribel se marcharon el viernes a una boda así que aprovechamos para ver trece episodios. Al día siguiente mentimos. Dijimos que sólo habíamos podido ver ocho porque habíamos salido a PASEAR por la playa. Playa mis cojones.
En los márgenes de "24" me dejaron llevar el barco y un señor se mareó mientras su mujer se moría de risa en la proa. Después le llevaron al médico y tuvo un ataque de nervios y se echó a llorar y le pusieron un tranquilizante debajo de la lengua. Esto nos lo contaba la mujer durante la comida, mientras el hombre dormía.
El domingo cargamos el DVD y las maletas en el coche y olvidamos el bolso de Antonia en la acera, con nuestros móviles, con TODO. Cuando nos percatamos, después de ochenta kilómetros de carretera, se me ocurrió llamar a mi número. Contestó un pollo. Quedamos en Casa Pedro. "Llevaré una camiseta de camuflaje", dijo. Regresamos y nos topamos con SALVADOR. El paramilitar que había recogido el bolso del Antonia. Le invitamos a un par de whiskies y nos contó que era alcohólico y que vivía con su madre. Le dimos las gracias y le prometimos una caja de vino

lunes, julio 12, 2004

Lagunas

Ha sido un fin de semana complicado. Demasiadas lagunas. Llamadas de teléfono intempestivas y amenazas de muerte. No me acuerdo de nada. El jueves cenamos en La Estrella y después estuvimos hasta las siete en el karaoke del aparcamiento de Mostenses. Era el cumpleaños de Alex. Después a Borja y a mí nos dió por tomarnos otra copa en el Laboratorio. Qué asco. Borja flirteaba con unas borrachas mientras un expresidiario buscaba motivos para matarme.
El viernes Beatriz celebraba una fiesta de disfraces cuyo tema era EL CINE. No hubo muchos disfraces. Bárbara se presentó vestida como la protagonista de la película de Eugenio. Era exactamente lo contrario a un disfraz. Un sueco intentó ligar con Antonia y dicen que le amenacé y que Nacho le dió un puñetazo, pero no me acuerdo. Dicen que luego fuimos a desayunar y que me quedé dormido encima de una mesa. Eso dicen, pero yo no me acuerdo de nada

jueves, julio 08, 2004

Histeria mística

Así debía de sentirse Linda Blair después del exorcismo. La semana pasada rodamos los anuncios. Qué calor, por los clavos de Cristo. En el anuncio de Alex y Raúl asaba panceta en una barbacoa y en el de Nacho la panceta era yo. Nos metieron en un coche, subieron las ventanillas y nos rodearon de vacas. Qué puedo decir de mi interpretación. No ha sido saludada con gran entusiasmo. Pero, qué coño, Nacho está satisfecho y yo también. YO TAMBIÉN, HIJOS DE PUTA. Después he asistido a una caótica semana de postproducción. Los productores eran unos tipos maleducados e incompetentes, igual que en las películas.
Mi hermana celebró una fiesta en la que habíamos puesto demasiadas esperanzas. Me emborraché y me eché a dormir. Me desperté con Antonia en el sofá con unos pies negros delante de mi cara. Bajé a por croissants y nos reímos un rato con un disco horrible que no nos dejaba dormir la noche anterior. Luis murmuraba una frase del disco en el duermevela y eso nos hacía mucha gracia. "La flor que crece en mi cabeza". Sí. Ya sé que así, contado, es una mierda

miércoles, junio 30, 2004

Sólo bebo para hacer amigos

Pues eso. Que llevo dos días agarrándome unas tajadas soberbias sin venir demasiado a cuento. Anoche detecté miradas perplejas cuando vacié media botella de licor de hierbas en mi copa. Fuimos a casa de Nacho a repasar el guión del anuncio de Chesterfield. Javier resulta bastante cómico en su papel y yo, joder, no sé, creo que soy un actor de mierda. "Seriedad mística", así definía mi registro Joaquín Reyes después de mi apasionada intervención en su programa. Seriedad mística, sí, ya

lunes, junio 28, 2004

La muerte de la ironía

Sí, ya, las nuevas tecnologías han resucitado la comunicación epistolar y todo eso, pero la ironía ha muerto. Los emoticonos la han asesinado. Lo vemos cada día, en el correo electrónico, en los foros. "Eres un hijo de puta", SMILEY. "Hitler huele bien", SMILEY. "Me gustan los trucos de magia", SMILEY. Smileys asesinos. Esto no es una reivindicación, por el amor de Dios, lo peor que se puede hacer por una causa es reivindicarla. Además, la retórica me la suda.
Mañana, mi nueva tesis: "Los emoticonos y la resurrección de la hipérbole". Ejemplo: "Menudo pollón tienes". SMILEY

jueves, junio 24, 2004

Esta noche hay un concierto de Lagartija Nick

Cenamos donde siempre con unas alumnas del taller de Antonia y con el Futuro del Cine Español. Eva dice que comió fatal en Santiago y Daniel no está de acuerdo porque eso no es lo que ella le había contado, así que pide explicaciones. Eva explica que cenó bien pero comió mal y se enfada. Hablamos del día del atentado. Doy el original discurso de siempre y pienso que Antonia ya debe de haberlo escuchado demasiadas veces. Sus alumnas probablemente piensan que soy gilipollas, pero están encantadas con ella y quieren ser sus amigas. Nos invitan a licores y de repente es el cumpleaños de Daniel y Nacho y Nahikari deciden sabotearlo y se marchan. En La Latina han encendido unas hogueras para celebrar la Noche de San Juan, así que nos vamos a Malasaña. Nos reunimos con Estela y mi hermana en un bar, lo cierran y nos vamos a casa

miércoles, junio 23, 2004

En deuda con Bresson

La mayor mamarrachada que he pronunciado este fin de semana ha sido: "Soy deudor de Bresson". Y no era sarcasmo ni provocación, no, era me había bebido media botella de vino y cinco o seis vodkas con tónica y en una epifanía alcohólica cayó sobre mí el peso de la Historia revelándome esta herencia insoslayable. Lo peor no es que Borja me diera la razón, sino que en mi vida sólo he visto dos películas de Bresson. Y las ODIO. Un día me van a dar dos hostias

sábado, junio 19, 2004

Celulitis

Vale. El jueves cenamos en la terraza de mi hermana. Desde allí se ve todo Madrid y eso es algo que siempre nos emociona, aunque nunca hayamos prestado atención a las vistas. Llevaba cuatro o cinco días sin beber y, bueno, me emborraché un poco, no sé, sin demasiado entusiasmo. Nacho sólo bebía de una botella de plástico que había rellenado con sirope de arce. Nahikari llamó a Eugenio, que apareció al cabo de un rato, se bebió un par de copas de Torneo y habló por teléfono. Interrumpió una de sus conversaciones para decir que se encontraba muy a gusto, recibió una nueva llamada y se disculpó. "Tengo que marcharme", dijo. "Pero he estado muy a gusto".
El viernes llevé a Antonia a la estación y me fui a casa a ver "El largo adiós", pero no pude, así que me quedé un rato mirando al techo.
Estoy viendo un grupo enorme de quinceañeras y todas tienen celulitis

jueves, junio 17, 2004

Moteros tranquilos, pichas tiesas

A falta de reflexiones lúcidas, a falta de observaciones cotidianas, a falta de referencias, a falta de chistes, a falta de CULTURA, sólo me queda expresar una única duda: ¿soy el Alex de la Nuez de la Nueva Generación? ¿Tengo algo que decir o sólo soy un anexo tragicómico e impotente? Bah, sí. Estoy leyendo "Moteros tranquilos, toros salvajes". Y esto es España, joder, en qué coño estamos pensando